No la vió.
Pero ahi estaba a escasos 10 metros frente a ella.
Pero ahi estaba a escasos 10 metros frente a ella.
Amenazando con matarla.
De los trazos donde la magia se junta con la Verdad, el momento épico donde la gota llega al filo, al borde del lápiz azulado donde salían todos los contornos. Del carbón surgieron rayas. Miles... Millones de rayas.
Tenebrosas adquirían volúmenes mórbidos y parecía que se desparramaran en medio del pavimento. De la Avenida.
Chorreaban del lápiz con velocidad alarmante y atroz.
... Entre tanto... Alguien que me ayude.
A tres metros de ella, los primeros brazos sin forma de La Multitud casi la alcanzaban.
Apenas a tres metros.
De momento, acababan de salir las rayas y ella se empeñaba por dibujar correctamente pupilas e iris. Si no ¿Como la defendería si los ciegos eran ellos?
La punta soltó el aire.
Y el primer mordisco y su estallido retumbaron en toda la Avenida.
Tanto, que hasta el Hueco en el Kilómetro 18 generó eco.
Tanto, que hasta el Hueco en el Kilómetro 18 generó eco.
A borbotones de sangre se debatían los mil rayas con cada ciego y cada desconocido en el suelo lleno de grietas del Camino de la Izquierda. Los aplastaban. Estallaban en pedazos rojos de miembros y viceras animales que se desperdigaban por toda la Avenida.
Era totalmente hermoso ver todo teñido de rojo. De Verdad.
Tan verdadera como el cabello a color sangre de la niña pequeña que estaba ahí en el suelo, dándole la espalada a la batalla mientras le daba volumen a una hoja plateada de dos veces su tamaño.
Tan verdadera como el cabello a color sangre de la niña pequeña que estaba ahí en el suelo, dándole la espalada a la batalla mientras le daba volumen a una hoja plateada de dos veces su tamaño.
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