Y ya se había derramado varios baldados de Sangre encima, pa' que ahora su propia verdad le manchara el cabello color fuego, si se hubiera abierto la cabeza.
Se le había olvidado no confiar demasiado. Que todo ser humano en la Avenida a veces es malo. Que confiar y darlo todo nunca paga y que al final, como siempre, acabaría con la cabeza zumbándole y con el peso de la ira montada encima de su espalda causándole un dolor insoportable.
Se le había olvidado esperar siempre lo peor, así cuando llegara NO la tomaría por sorpresa.
Qué novedad. Inclusive todavía rota seguía siendo un deporte hacerle daño.
Y después con una media sonrisa y el cinismo sentado en la boca, preguntan "¿No hay problema"? o se les inunda la garganta peguntándose por qué será tan fría, hiriente, cruda, lacerante.
Que por qué prefería estar blindada envuelta en llamas.
Por esto. Por los Baldados de Sangre. Por los malos chistes y las charlas pesadas. Por las plantadas que hicieron que echara raíces y se rompiera a llorar.
Jamás pensó inundarse de Adversidad así por un desconocido.
Pero también ella podía charlar. Jugar pesado. Tan pesado que el ancla hundiría el barco y ahogaría a la tripulación entera. Mientras el maravilloso Kraken se tragaba uno por uno los sueños de cada pirata de conquistar un tesoro.
Claro que podía. Podía ser igual de cruel e igual de cruda. Y jugar con cada fibra de sentimiento así como constantemente todo el maldito mundo jugaba con ella.
Pero había una diferencia.
Podía ser pelirroja, podía ser cruda y ruda. Podría ser de hielo y estar blindada. Podía ser muchas cosas. Podía.
Pero no podía tener criterio suficiente para pagar con igual moneda a nadie por mas daño que causara. Por que por más " ojo por ojo" y " Metro por metro" la palabra rencor y venganza no se encontraba en las hojas de su diccionario. Ni se encontraría.
Y hasta podía envolver en cinta industrial las alas de avión a ver si le daba la gana de volar de nuevo. Pero ¿Para qué?
Era como el cuento de la ventana. O el vaso.
Si se despica el vaso, puedes seguir conteniendo un líquido. Pero el vaso seguirá despicado y no será lo mismo que un vaso nuevo.
... - Es que cuando un vaso se despica, lo botan. Para no cortarse.
O la ventana. Si una ventana se cae, se parte. Y por más que pegues cada pieza, sin que se vean las hendiduras... Nunca podrás volver a ver a través de la ventana. O tal vez no igual.
Podía sentir de todo. Pero no sintió nada.
Podía arreglarlo todo. Pero eso no era su trabajo y estaba cansada de hacerlo todo ella siempre.
Pero aunque podía vengarse y sentir rencor... Ella prefería seguir haciéndose la de la vista gorda. Demasiado gorda.
Y una vez mas, sentarse en la Avenida con hilo y aguja, a remendar sus heridas. Heridas nuevas, costuras viejas.
Ya que al parecer NO sería en este Kilómetro donde llegaría...
Alguien que la quisiera sin costuras y con heridas.
Igual de rota, pelirroja y destruida.
Igual de lastimada y DOLIDA.