24.6.12

The List

1. Dejar de DECIR.



2. Dejar de BUSCAR.



3. Dejar de PROPONER.


4. Dejar de MALGASTAR.


5. Dejar de PREOCUPARSE.


6. Dejar de CONTAR.


7. Dejar de PREGUNTAR.

8. Dejar de ESTAR.


9. Dejar de RECLAMAR.


10. Dejar de EXCUSARSE.



*No puedes seguir buscando excusas para lo que quieres en la Avenida. No existe excusa valida para no ser feliz*

P e n s a r

La gente que piensa, se mete en problemas.
Grandes. Pequeños. Largos. Anchos. Después de todo, son problemas.

En el momento ni le gustaba pensar ni le gustaban los problemas, del calibre que fueran.

No tenía nada que pensar, si se iba a poner el título de sincera.
La única cosa, tangible o no, en la que pensaría sería en que

Quería mas que cualquier cosa,
SER FELIZ

...Y por lo único que lucharía, sería por cada día mas encontrar cosas que la ayudaran y la hicieran SERLO.

Cosa que desde hacía ya unos 180 metros, no era. Era como si a esa felicidad se le hubiera perdido el tiquete de llegada. Como si a todo aquello que hacía también varios metros la hacía tan inmensamente feliz, unos meses antes de que acabara el Kilómetro 19 le hubieran cambiado el chip.

Por que ASÍ ERA. No había otra explicación más lógica. La gente cambia, las personas cambian, la comida cambia, la música cambia. Y en realidad se quedan en un lugar o están en constante cambio. Pero eso no, había dado un giro nauseabundo de 180°  y ella acababa por desconocerlo del todo.

Pero en fin, pensaba demasiado.

En medio del camino cuando se sentó a darle vueltas al asunto de no ser feliz y de estar aburrida generó una lista de pasos que seguiría seguramente más adelante unos 7 u 8 metros más adelante para lograr estarse más tranquila y más feliz.

Por que más que aburrida se había cansado, física, emocional 
( sobre todo eso) y mentalmente de seguir en una lucha constante donde la lucha y el no decir nada eran inversamente proporcionales al cambio. Al avance. Mientras más, menos.

Era como la " Ley de la Pelota"
Tiras una pelota a la pared, suave, luego duro y por último MUY duro.
En la primera, se devuelve suave y no regresa a ti.
En la segunda, regresa con igual fuerza a ti, igual de duro.
Y en la última, regresa pero te cachetea en la cara.

...La ley de la pelota funciona. Pero es muy difícil aplicarla consigo mismo.

Como no pensaba pensar, se había sentado a coser sus heridas. Las heridas que nadie mas cosería por ella con pedazos de piel para luego cuidar de ella y que se sintiera mejor. Se sentaba a coser sus heridas arrancándose pedazos de piel aún viva de donde la madre tierra color canela claro todavía estaba intacta y no había una sola cicatriz, ni una sola gota de tinta.

Le hacía demasiada falta sentirse bien. Le daba demasiado duro el día a día donde no era capaz de ser feliz constantemente y donde cualquier cursilería la reventaría en llanto.

"... Llorar día por medio y ser feliz a medias y no en serio"

Acababa de sentirse tal cual la canción que decía " Doc. Hay un hueco donde antes había algo. Doc. Hay un hueco donde antes había algo."
Y claro que lo había de no haberlo habido no estaría extrañando un sinfín de cosas ni se estaría cosiendo las heridas abiertas por que ya estarían cosidas de hecho.

No estaría frente a la Avenida sin querer caminar con nadie de la mano ni ver mariposas ni nada parecido. Daba la casualidad de que se había cansado de eso y también de casi todo. Casi. De todos. Casi. Que lo único que podía tener en la cabeza era el Esquizofrenico y unos cuantos amigos viviendo en un cuarto arrendado.

Se sentía caer. Hondo, largo y profundo. Como en el hoyo que cayó hacía tanto.
Sentía la ardua necesidad de volver al País del Sol donde cada metro era por difícil, muy emocionante y donde cada trazo se hacía vida para cada una de las maravillosas entregas.

No sabía que hacer y en realidad, no quería hacer más. No tenía más fuerzas sino para coser sus heridas, afrontar el cambio y seguir caminando. Por que por mas que quisiera no quería del todo querer aceptar que las cosas se estaban acabando y la única salida era girar el chip otros 180° Nauseabundos para que todo volviera a estar en su lugar.


Sólo tenía tiempo para pensar. Tiempo y amigos.

Todos esos que se fueron de la Avenida habrían de ser reemplazados por personajes muchísimo mejores y quizá con cualidades aún más fantásticas que tener orejas de gato o quizá un hacha con un mordisco.

Una pequeña Chispa iridiscente color violeta, un par de gemelas siameses, pegadas por los brazos como cogidas de gancho,una piloto de avión que surcaría el cielo de la Avenida en cuanto la otra, Burja y Medium de profesión averiguara la manera de que una estuviera en la Avenida y la otra en el cielo, sin separase un centímetro y medio. 

Y muchas otras personas que re aparecieron en la Avenida. Que se hicieron tangibles justo en el instante en el que ella los necesitó más. Los quiso más.

Y cuando la aguja dibujada por el lápiz en su pierna pasó por el último jirón de piel que se cosía a si misma, se levanto. Miró hacia adelante y se sacó todos los pensamientos de la cabeza. Todos y cada uno los metió en su bolsillo justo junto a su pedazo de corazón. Roto a pedazos de dolor.

Las personas que piensan se meten en problemas.



Cuando se sacaba los pensamientos, se dio cuenta que en realidad, solo se sacaba UNO.
Lo sacó y lo sostuvo con ambas manos frente a si misma. Era pequeño y tembloroso y aún se movía. Pero sabía que con el tiempo, las lágrimas y la decepción creciente metros tras metro había ido enfermando y muriendo lentamente...

Igual que ella se sentía solo. Igual que ella, se sentía aburrido y triste en medio de esa cabeza, donde no hacían nada mas con el que pensarlo y darle muchas vueltas hasta marearlo.
Y mientras lo miraba, se lo llevó al bolsillo. 

No tenía en realidad nada que pensar, ni darle vueltas a ese pequeño pensamiento adolorido en su cabeza. Se rehusaba a seguir luchando sin ver cambios, no por que no quisiera, sino por que ya no tenía fuerzas más que para seguir caminando. También se resignaba a NO seguir esperando ALGO que evidentemente no iba a suceder a menos de que por magia, o por alguna cosa parecida su suerte cambiara y aquel chip girara otros 180° grados.



...Todo le daba vueltas, y el hacia también muchas vueltas. ¿Qué tan complejo podía ser voltear un CHIP?


Por que a pesar de no pensar y a pesar de todo seguía sintiendo demasiado. Demasiado para no hacerle caso y justamente por sentir demasiado, era que la lastimaba demasiado la ausencia y la soledad. Y acabaría escogiendo esto día tras día, si seguía esperando que cambiaran las cosas. Y de seguir así, seguiría aburriéndose en cantidades industriales de las cuales no le quedaría ya fuerza ni pa' caminar.

Y cuando terminó de considerar si pensar o no, movió un pié y echo a andar en su Avenida, con la espalda y el pecho adoloridos, pero seguros y cosidos firmemente para luego cicatrizar. Y mientras caminaba, si pensó en algo...



Solo quería ser feliz y mucho. Y todo, todo lo que eso abarcara sería bienvenido.

Y caminando siguió sonriendo, así no fuera del todo feliz sino a medias.
¿ Por qué?
Por que era muy, muy buena sonriendo.






Un Imbécil Más. Una Rubia Menos.

Se paraba en la Avenida, con el cabello encendido a color verdad. 
Como todo lo que tenía adentro. Como esa sensación que no sentía hacía tanto tiempo e instantáneamente de un instante al otro, sintió ese día.

... Con el humo del cigarrillo y los pocos tragos a las malas.


Había pasado ya demasiado tiempo desde que ni pensaba en voz alta ni se sentaba a escribir extensamente qué le pasaba por la cabeza. Posiblemente por que fue a parar al país del extranjero dónde ni podía ser ella, ni podía ser alguien más. 
Muchas cosas habían quedado perpetuamente olvidadas en el asfalto de la Avenida hacía ya muchos, miles de metros atrás.

Ya no había Arquitecto, Bailarina, ni la Niña de los ojos de Cielo. Ya no había Chica con orejas de Gato y tampoco había Psicópata ni Lunática.

Ya no había Cielo, ni Luna. 


Y fue una madrugada donde una Chispa desconocida le contó que su pasaporte en el extranjero, había caducado. Y tenía que afrontarlo. Así es y así se queda.
Para no perderse mucho, se aseguró de que estaba en el lugar correcto en el metro correcto.

...De pronto podía empezar a caminar hacia atrás.


Efectivamente, se encontraba en medio de el, no amenazante, sino deprimente Kilómetro 20, pasando ya los 100 metros donde en algúno de ellos, primero le hicieron zancadilla, tropezó y se llevó media cabeza.

Y más adelante, del golpe, sus cabellos Rubios se tiñeron a color verdad.
Así, tal cual. Al antojo de un golpe había dejado de ser " La Rubia de los Zapatos Rojos" y pasaba a ser... Bueno, a no ser Rubia en todo caso.



...Dinamita. Heroína. El cuento de la Heroína.

Y en eso comenzaba otra vez a escribir. En que por enésima vez en la Avenida, no tenía ni la más remota idea de qué hacer al respecto con su pedazo de Corazón de Opalina. Ya gastado, frío y decepcionado, en un bolsillo. Por no decirle roto a pedazos de dolor.

Había ya pasado mucho tiempo en el extranjero, con el extranjero. Esperando que de algúna manera otro país pudiera darle más felicidad que la Avenida misma. Que ya ni fuera cielo ni Avenida sino algo más. Algo detrás del asfalto que la hiciera sonreír como cuando el extranjero le entregó el pasaporte y le dio la mano para caminar con ella SU Avenida.

...Cuadráte bien en tu Avenida, Carlina


Pasó así. Como de la nada. De zopetón pensó en romper el pasaporte y mandar todo lejos, a los millones de Kilómetros fuera de la Avenida, donde solo había arena y nada mas.
Por que se había topado con algo mucho mas grande y seguramente mucho mejor que cualquier hueco, que cualquier país extranjero, que cualquier Psicópata y que Cualquier Recuerdo Muerto.

...Que por cierto, acababa de volver a pisar su Avenida como si en el Kilómetro 18 NADA hubiera pasado.

Esta vez el cuento de la Heroína protagonizaba la parodia comedia dramática de uno de los metros más extraños que había vivido. Y creía haber encontrado al adicto perfecto. Pero este resultó ser inmune ¿Cómo? Hasta ahora no encontraba la respuesta a eso y a muchas otras inquietudes de las que le pasaba lista el esquizofrénico en su cabeza. Y no pensaba resolverlas hasta que los Monstruos a Rayas se tragaran de una vez la última Zanahoria del desayuno de esa noche, o hasta que los ojos de Madoz fuesen canicas de verdad y no pareciera que lo fueran.

Con los brazos y el pecho llenos de tinta, determinación y Actitud, para NO bajar la cabeza, puso un pie en la Avenida hacía varios metros atrás. Incluso, acabándose la amenaza del Kilómetro 19, mas o menos. Menos o mas. De todas maneras la pisó y eso fue lo que importa. Ese, ESE fue el acabose del principio.


Lo de más no importaba, por algo estaba de más.

... Por que no había podido mantener a nadie en manos de la Heroína.
Y quienes la probaron, acabaron por ser inmunes.


Quizá había otra droga mas fuerte. Habría de pensar que " cada quien tiene su heroína" 
Pero no quería responderse eso, ni tampoco quería responderse lo obvio. Andaba aburrida en el extranjero, con el extranjero y lejos de su Avenida.

Heroína. El cuento de la Heroína.

La gente que consume Heroína, se convierte en adicta al instante.
Solo basta con probarla un par de veces, o quizá una y es suficiente.
El primer inconveniente es que una vez adictos, necesitarán más para saciar su adicción y tendrán que pagar el precio para conseguir así sea pocos gramos para lograrlo.
El segundo, es encontrarla, si tienen cómo pagarla. Por que de algo es seguro y es que es difícil de encontrar.

El cuento de la Heroína.

Entonces ya es elección de cada quién ver si se traga el cuento. 
Era un imbécil mas después de todo. Un imbécil mas que no se sabía por que razón compró casa justo junto a la del Esquizofrénico. O le regaló un libro, o pagó rentado un cuarto en la cabeza de la NO Rubia, que ahora, para decir mas verdades era Pelirroja. Pelirroja Dinamita.
Compró casa con un solo cuarto dónde seguramente ni el tenía idea que se andaba metiendo.

... Y lo sacaba o pagaba viaje de regreso a la Avenida. Sin pasaporte de regreso. 

Era como magia. Era como... Como Vodka con Cornflakes. Era como... Como un Maracuyazo.
De esos que le decía ese día al Flaco para que no llorara. " Un Maracuyazo, Dos Maracuyazos..."
Y precisamente la fruta era Maracuyá y el postre era de lo mismo.
Era como... La sensación de tranquilidad que quería sentir hacía tanto tanto tanto... TANTOS metros atrás y venía esperando pero no. Como que se le retrasó el vuelo, o algo.

Era como comer minichips. Imparable. 
¿ Qué pasa cuando una fuerza imparable choca contra un objeto INAMOVIBLE?.
Ni idea. 

A la final no sabía como era ni qué era pero era algo que la hacía feliz y a la vez la dejaba iracunda por que no sabía que hacer al respecto. Ni siquiera sabía si ella se había comprado una casa en la cabeza de ese imbécil o si en realidad ella fue la que de la nada, arrendó una casa en su cabeza y se imaginó el resto del cuento.
Podía ser. NO sería la primera vez que se topaba con esa historia de enredarse sola en el hilo y acabar igual, desenredada y sola. Jajá. Era la típica historia para ir a dormir que le gustaba contar. Por que lo que no mata hace mas fuerte ¿Cierto?


Cuatrojos. Dos oscuros, dos rojos y envueltos en cinta adhesiva. De esos que se colocaba ella encima y veía de todo menos una Avenida. Y mucha tinta. Bueno no, en medio de toda la tinta, sobre todo ACTITUD. ¡ Qué para qué! Para no agachar la cabeza y encima de eso había dolido bastante. Una sonrisa perfecta. De cuento de hadas. ( Las hadas no existen )Bueno, de hadas no entonces... De... De película. De película latosa donde justamente hay una tonta que se queda con el imbécil de la sonrisa.
El problema, o uno de tantos, es que NO sabíamos ni sabía ella si le daban el papel en la película latosa, si ella era la tonta, o si ella solo era un espectador y veía a otra tonta quedarse con el imbécil de la sonrisota de película latosa.

-¿... Qué tiene mi sonrisa? -         Nada. [ Que me encanta ]
Casi igual de flaco que Madoz, con el cuerpo largo y la mirada como el Hueco en el que había caído hacía varios Kilómetros. Cual varios, como tres nada mas. Eso cuanto era ¿Unos 365 metros multiplicado por 3? Muchos metros en todo caso. Al carajo las matemáticas. La mirada. Como el hueco. Profunda y oscura.

Y no está de más que ese imbécil siempre estaba caliente. Caliente no en el sentido de la palabra caliente. De meterte en un horno con alguien mas y salir ambos rostizados. Caliente de que era cálido. De que en la Avenida llovía todos los días de la vida y todos los metros estaba empapados hasta el cemento. Y ella, claramente debajo de la Avenida ¿ Cómo mas podía estar, más que emparamada y con frío?


Y todavía mas en un país extranjero, donde todo era gris y por lo general nevaba en varias épocas del año. Las demás, eran épocas de sequía. Donde los besos se pedían a gritos y se daban con cuentagotas. Dónde los abrazos se susurraban y se daban sin calor. Donde nada. Donde se pedía. No se debería de pedir. Si se PIDE es por que FALTA. Punto.

Entonces a medio centímetro escaso de tocar las manos de ese... como sea, sentía calor.
Era el colmo. Por que todo era así y así se quedaba ¿ Qué podía hacer ella? Nada. Esperar. Que esperar a qué, a nada. A que como todo en la Avenida, surgiera por que le daba nauseas apurar cualquier situación. Si almorzaba y se revolvía para digerir mas rápido seguramente vomitaría. Entonces es como lo mismo. Le daba simples y llanas nauseas.

... Las cosas en la Vida y la Avenida se parece. En ambas situaciones, se dan. Fluyen.


Pero estaba ahí, en el cuarto arrendado, así fuera por imaginación suya o lo que fuera. Ahí estaba y NO salía, NO. No se sabe si no quería, si ella solita por tonta o por cualquier otro calificativo inferiorizante lo había metido a el ahí. Dentro de su cabeza.
Y de hecho no quería que saliera.

Lo que le daba vueltas con un par de alas y no, si
n una coronita ni varita mágica ( Ya establecimos que las hadas no existen) Era el hecho de que no tenía la más remota idea de que hacer con todo eso. Con la actitud, con la tinta, con los cuatrojos, con el calor, con que estaba aburrida y decepcionada en el extranjero y con la casa que este imbécil más había arrendado en su cabeza. Ah! Si claro! Y con el MALDITO zoológico que había metido no sabía como en su estómago. Por que las mariposas y demás cursilerías se quedaban cortas con esto.


No sabía qué hacer. Ni como averiguar si no estaba loca y se estaba inventando todo en un mal viaje de Vodka con CornFlakes y un cigarrillo. Ni sabía tampoco como averiguarlo a menos de que, por obra y gracia de ... lo que fuera, se lo dijeran.

No sabía que pensar, entonces no pesó.
No sabía que hacer, entonces ni hizo nada.

Sólo sabía sonreír así no estuviera feliz y siguió sonriendo.
Mientras se quedaba para en la Avenida, mirando un par de mordiscos en su hombro izquierdo.



Que la hicieron sonreír y ser un poco más feliz, después.








3.6.12

3 de Junio

Como a eso de las 3 de la tarde del 3 de Junio, fué la última vez que se decidió marcar al endemonioado teléfono celular.

Hacía unas 12 o 15 horas que había sabido de él y se había despedido normalmente, para seguir trabajando en las immediaciones de un bar por la Calle 10, donde las luces y el sonido no la dejaban hablar demasiado y Ácida sumada al peso del Flash le daban masomenos un Kilo de peso a su mano derecha.

Mietras de vez en vez, los ojos caramelo de Andrés se chocaban con ella y de vez en cuando la llamaban para seguir bailando.
Justamente cuando se daba cuenta que el cambio era posiblemente para bien y que las cosas podrían comenzar a mejorar

Repentinamente...



Lo último que supo fué que de por medio hubo una garrafa de aguardiente y ¿ Por qué no? un montón de imbéciles graduados de un colegio para Hipsters, hablándole estupideces al oído y seguramente llenándole la cabeza de un sin fín de Blaptica Dubia y Blaberus Giganteus que se le comerían el cerebro y la cordura a la mañana siguiente.

¿Cual mañana? - Ninguna. Sólo las 3 de la tarde cuando la ÚLTIMA LLAMADA de la Peliroja se hizo presente.

No volvería a llamar. No. A medida que su cabeza se incendiaba y las lágrimas la abordaban. 
Creía que iba a ser algo así como la exposición de Sophie Calle, donde en vez de relatar su viaje a Japón relató el dolor...

"Mi pequeña esposa..." 
Era lo que mas recordaba ...




No era capaz de maquinar con claridad. Y el delicioso fetuccini carbonara, (QUE SI ESTABA MUY RICO) que la mesera puso frente a ella solo logró distraerla del posrte y de la tomentosa realidad de que se le venían todos estos doce encima.


Doce. Doce. Doce. Doce. 


"Si lo repites muchas veces, ya no significa un número. Si repites muchas veces, pierde sentido la palabra."

Qué va!, Sabía que podía repetir Andrés muchas veces y por menos lógico que fuese, tendría un significado. retorcidamente extraño pero al final de cuentas un significado. De la misma forma que si repetía muchas veces el hecho de que DOCE AÑOS se le estaban haciendo lágrimas encima, acabaría LOCA y no olvidando que DOCE es un número, que cada uno de esos DOCE es un año y que cada año constaba de DOCE meses.

En conclusión, una tortura amedrentadora de 144 meses en los que seguramente unos 24, de los dos años que no se vieron... El por introvertido, por interiorizar y decidir ser un " Inner" de la sociedad y ella todo lo contrario. Por extrovertida, por exteriorizar y por escoger no poder mantener un bajo perfil frente a absolutamente nadie. 

Como quién dice la  "Outter" del paseo...


"Inner And Outter"

Bajaba del carro y se dio cuenta de que efectivamente era cierto.
La goma azul que sujetaba su cabello de fuego afloró lágrimas y más que todas esas que se habían derramado a lo largo del día, la ira le empezaba a subir las venas.
Y sin siquiera poder vislumbrar si efectivamente había alguien, como cual demente comenzó a gritarle desgarradoramente y con el llanto en el cuello a la casa que tenía en frente. A las dos ventanas y seguramente al gato de ojos de canicas que había escondiéndose en algún lugar ahí dentro.

"¡¿Es EN SERIO?!..¿RICARDO ESTO ES EN SERIO!?"

Y como si la casa ni la oyera, nadie le respondió.
Pensó lanzar cosas, pensó en lanzar la goma para el pelo. Pensó.
Y mientras mas pensaba sus pasos iracundos y las lágrimas ya la guiaban camino abajo. 

"Caesalpinia Paraguariensis...
 - En el recorrido a mi casa, hay 19 Árboles Amarillos. El que hay diagonal a la puerta, es el número 20 - "
No quería, pero tenía qué. Ah! Que el idiota este es " muy impulsivo" y por lo general toma decisiones a la ligera.
¿A la ligera? Se había tomado MUY a la ligeraMENTE unos cuántos años que llevábamos encima. Y por más que Germán, si Germán... ( Esa voz de la sabiduría absoluta, quien sabe por que carajos ) lo DEFENDIERA a toda costa y apelara a su favor con calificativos como " Impulsivo", " Emociones Volátiles" y demás, La Pelirroja sencillamente NO podía pretender que sucesos como ese y otros mas, siguieran sucediendo cada dos días...

Entonces en medio de la compasión se abrió paso, como de casualidad y por asomo la sensación de querer hacerle pagar a la gente por su sufrimiento.
Entonces consideró que, si hablábamos básicamente... Hay ciertas cosas que ni por impulso cabe hacerlas para arrepentirse el día siguiente ¿ No?
"Ve y clávate un abre sobres en la yugular por que eres un imbécil impulsivo y en el hospital decide que quieres vivir...."

NO. Esas cosas NO se hacen... 
Resultaba demasiado para ella. Que en mil y un ocasiones hizo saber que detestaba la gente cobarde. Como Paula, sin argumentos para destruir una amistad, y con su corrillo de amiguitas que esperábamos ALGÚN DÍA  no le metieran la misma puñalada a ella por la espalda. 
Como Giovanny, como Carlos.
Todo el desfile de cobardes con los que se topaba en la Avenida.

"La gente que tiene el CULO de paja, no se acerca al fuego... Bien HECHO. Mi cabeza siempre está en LLAMAS."

Pero NO, el NO quería dar la maldita cara. El quería dar a entender que se había acabado y que no había que más hacer. Y listo! 
En el momento justo donde ya no habrías aguantado mas!, Justo donde te pudiste haber quebrado y utilizar mil y un palabras arrolladoras para hacerme sentir la persona mas MISERABLE del mundo (¿LO SOY?) 

¿¡Por que no lo dijiste ANTES!?

Y cuando colgó el teléfono por que, si, esa voz de sabiduría que defendía a ese MALDITO COBRADE no tenía idea de que decirle que hacer... Ella misma tomó una decisión.

Es que NO puedes decidir tirarte al río lleno de pirañas y luego acordarte que quieres vivir.
NO puedes beberte un litro de Cianuro y decir " Ups! No yo tengo que trabajar mañana!"

NO puedes escoger terminar una relación asumiendo una grán madurez y determinación para que al día siguiente digas " Jueputa, la cagué! Que hice ... No, venga mentiras, VOLVAMOS"

NO.

Pero SI podés mandar una amistad de DOCE años a la mie*da, donde nunca hubo peleas ni discusiones ... Un Domingo 3 de Junio, suprimiendote de la Avenida ... Así sin más ni más...
SIN EXPLICACIÓN ALGUNA.


Claro que podés. Lo que NO podés hacer ... Es venir cualquier otro maldito día a pedir perdón con el trasero entra las patas y en la frente un gigante y enorme "ME EQUIVOQUÉ"

Asume tus decisiones en la vida. Con madurez, determinación y un poco de valentía. Mas adelante eso te hará una persona mejo. Que va, cual persona, a partir de HOY, un imbécil mejor.


A D I O S