- Mayo. Kilómetro 23. Al rededor del Metro 25. -
... Hebras de cabello rojo, como una marea sangrienta flotaban en medio del agua. Como los brazos de un pulpo color carmín encendido, nadaban en la inmensidad completamente carente de sonido alguno.
La Avenida de la vida en pleno Kilómetro 23 cual versículo de la Biblia, pavimento, arena y Pelirroja, se encontraban completamente anegados.
Sumergidos hasta no poder respirar en una infinita cantidad inmensurable de agua.
Ella solo podía limitarse a flotar. A nadar en medio de la falta de corriente del agua que la cubría por completo...
Se sentía ingrávida y etérea. Sin tono ni masa muscular que soportara un peso inexistente.
Recordaba ese día cual si hubiera sido ayer y la sensación de no saber qué sucedería al metro siguiente aún podía sentirla en el borde de la piel.
Ni siquiera sabía exactamente como sentirse. Se sentía como si estuviese sumergida y cubierta de agua y esa era la única forma de explicarlo.
Mientras que la voz de alguno de los muchos desquiciados de la Avenida de su vida le retumbaba en la cabeza y le repetía una que otra vez...
Algo mejor pasará...
30.8.15
20.8.15
Me despido de vos.
Voy a despedirme de vos.
De vos. De tu sonrisa asesina. De la idea de quedarme enfocando tus ojos porque me gustan.
De tus tatuajes. De tu forma de hablar. De tu forma de quererme. De todo.
Voy a despedirme de vos.
De el día en que nos casamos. Cuando tenías ese traje lindo y la florecita roja que hacía juego con mi cabello recogido en un peinado pin up y mis tacones altos.
De la emoción que anhelé sentir ese día al verte frente a mi y verte llorar justo cuando entré.
De dedicarte "Para toda la vida" de Tras La Sangre...
Voy a despedirme de vos, de nuestros hijos. De Madoz y de Abra.
De vivir en una casa grande con un sótano dividido para tus cosas y mi estudio. De tu forma de levantarme en la mañana y de todas las cosas que algún día soñé.
Voy a despedirme de vos, de tu espalda. De querer borrar a besos toda la tinta en tu piel. De salir con los niños a la calle y darme cuenta de que el sueño que tuve algún día va de la mano conmigo.
De la idea de que te mueres por mi, y de que me amas, con todo lo que puedes. De que darías todo por verme sonreír y de que realmente encontré con quién compartir esta locura.
Voy a despedirme de vos y de todo lo que implicas.
Porque estoy completamente segura de que nada de lo que acabo de redactar, existe.
Porque no puedo vivir mi vida de ahora en adelante, creyendo que todo esto sucederá de esta manera. Por que voy a golpearme infinitamente duro y me reventaré la cara contra el pavimento cuando llegue a mis 28 años, donde quería casarme con vos... Y vea que sigo sola y quizá detrás del culo de alguien que por mas que me esfuerce y haga absolutamente todo lo imposible, no va a enamorarse de mi jamás...
Porque si sigo creyendo y teniéndole fe a esto, esa fe estúpida y ridícula, cuando llegue a los 30 y piense en que Madoz debía estar naciendo para entonces y no sea así...
Voy a sentirme terriblemente inútil. Desolada y sobre todo, miserable...
Porque nada de lo que soñé se hizo realidad. Nada. Absolutamente NADA.
Y ahora, le he perdido toda la fe y toda la paciencia a la humanidad. A la gente. A vos. Al hecho de que no existís y te he confundido toda la vida con personas equivocadas. A todo.
Creí que de verdad en algún momento tendría la dicha de encontrarte en mi camino. Cuando menos lo esperara. Y cuando creí que había dado con vos... porque era casi que perfecto, una vez mas de la forma mas cruel posible, justo cuando decido querer a alguien, esa otra persona NO quiere. Y tal cual siempre ha sucedido en mi vida, no quiso. Estuve casi un año detrás de alguien haciendo todo lo imposible...
Y no lo logré. No sucedió.
Me rindo. Con vos. Con vos y todo lo que te tardaste en aparecer. Porque ya no tengo ni 5 de ganas de que un día llegues a mi vida a hacerla miserable. A hacerme sentir especial y luego por algún motivo (que hasta ahora luego de 7 años, desconozco) sencillamente elijas no quedarte conmigo.
Porque eso es lo que hace la gente. Hace miserable la vida de las personas que están en paz.
Ahora quiero estar en paz. Quiero estar tranquila. Quiero no tener que pensar, preocuparme, desesperarme y sentir una ansiedad infinita de cuenta de nadie. Porque estar con alguien implica sacrificar la tranquilidad que he logrado conseguir en este último mes.
Implica compartir MIS cosas y MI tiempo con alguien que al final se va a largar muy tranquilo con SU tiempo y SUS cosas y me va a dejar a mi hecha añicos, porque hice muchas cosas por el. Y no pienso volver a pasar por lo mismo.
Creo que tenía que llegar hasta este momento. Para rendirme con vos.
Creo que tenía que llegar a pasar por una última relación desnivelada en mi vida para llegar a esta epifanía fantástica donde sé y soy consciente de que NO quiero nada de nadie. De que NO quiero confiar en nadie y que así quisiera NO puedo.
No tengo miedo de que vuelva a suceder lo mismo. No. Sencillamente no quiero perder mas mi tiempo. No quiero. Sencillamente no quiero sacrificar lo que tengo ahora. Porque tengo PAZ.
Porque no estoy angustiada porque alguien no hace nada, no llama, no aparece, no se inmuta, no le pone ganas a la relación y sobre todo no estoy angustiada y atiborrándome de ansiolíticos porque ese alguien por el que yo me esfuerzo todos los días, no se enamora.
...Y no estoy muriéndome de la ansiedad de que ese alguien decida si se quiere quedar o no. Dándole toda la decisión de cualquier cosa y la seguridad de que le diré que si, si decide quedarse conmigo.. No.
Voy a despedirme de vos. De todo.
Porque voy a armar una vida perfecta viviendo. Y en esa vida, vos y todo lo que pensaba la chica ilusa de hace un año, no tienen cabida. Porque cuando llegue a esos 28 y 30, veré ESA VIDA perfecta que armé, hecha realidad. Porque solo dependía de mi. Y seré infinitamente feliz.
Y sobre todo, estoy despidiéndome de vos, por que no existes, ni nunca lo hiciste. Porque sé que nunca vas a poner un pie en mi vida, ni en mi camino...Porque no te dejaré hacerlo.
Adiós.
De vos. De tu sonrisa asesina. De la idea de quedarme enfocando tus ojos porque me gustan.
De tus tatuajes. De tu forma de hablar. De tu forma de quererme. De todo.
Voy a despedirme de vos.
De el día en que nos casamos. Cuando tenías ese traje lindo y la florecita roja que hacía juego con mi cabello recogido en un peinado pin up y mis tacones altos.
De la emoción que anhelé sentir ese día al verte frente a mi y verte llorar justo cuando entré.
De dedicarte "Para toda la vida" de Tras La Sangre...
Voy a despedirme de vos, de nuestros hijos. De Madoz y de Abra.
De vivir en una casa grande con un sótano dividido para tus cosas y mi estudio. De tu forma de levantarme en la mañana y de todas las cosas que algún día soñé.
Voy a despedirme de vos, de tu espalda. De querer borrar a besos toda la tinta en tu piel. De salir con los niños a la calle y darme cuenta de que el sueño que tuve algún día va de la mano conmigo.
De la idea de que te mueres por mi, y de que me amas, con todo lo que puedes. De que darías todo por verme sonreír y de que realmente encontré con quién compartir esta locura.
Voy a despedirme de vos y de todo lo que implicas.
Porque estoy completamente segura de que nada de lo que acabo de redactar, existe.
Porque no puedo vivir mi vida de ahora en adelante, creyendo que todo esto sucederá de esta manera. Por que voy a golpearme infinitamente duro y me reventaré la cara contra el pavimento cuando llegue a mis 28 años, donde quería casarme con vos... Y vea que sigo sola y quizá detrás del culo de alguien que por mas que me esfuerce y haga absolutamente todo lo imposible, no va a enamorarse de mi jamás...
Porque si sigo creyendo y teniéndole fe a esto, esa fe estúpida y ridícula, cuando llegue a los 30 y piense en que Madoz debía estar naciendo para entonces y no sea así...
Voy a sentirme terriblemente inútil. Desolada y sobre todo, miserable...
Porque nada de lo que soñé se hizo realidad. Nada. Absolutamente NADA.
Y ahora, le he perdido toda la fe y toda la paciencia a la humanidad. A la gente. A vos. Al hecho de que no existís y te he confundido toda la vida con personas equivocadas. A todo.
Creí que de verdad en algún momento tendría la dicha de encontrarte en mi camino. Cuando menos lo esperara. Y cuando creí que había dado con vos... porque era casi que perfecto, una vez mas de la forma mas cruel posible, justo cuando decido querer a alguien, esa otra persona NO quiere. Y tal cual siempre ha sucedido en mi vida, no quiso. Estuve casi un año detrás de alguien haciendo todo lo imposible...
Y no lo logré. No sucedió.
Me rindo. Con vos. Con vos y todo lo que te tardaste en aparecer. Porque ya no tengo ni 5 de ganas de que un día llegues a mi vida a hacerla miserable. A hacerme sentir especial y luego por algún motivo (que hasta ahora luego de 7 años, desconozco) sencillamente elijas no quedarte conmigo.
Porque eso es lo que hace la gente. Hace miserable la vida de las personas que están en paz.
Ahora quiero estar en paz. Quiero estar tranquila. Quiero no tener que pensar, preocuparme, desesperarme y sentir una ansiedad infinita de cuenta de nadie. Porque estar con alguien implica sacrificar la tranquilidad que he logrado conseguir en este último mes.
Implica compartir MIS cosas y MI tiempo con alguien que al final se va a largar muy tranquilo con SU tiempo y SUS cosas y me va a dejar a mi hecha añicos, porque hice muchas cosas por el. Y no pienso volver a pasar por lo mismo.
Creo que tenía que llegar hasta este momento. Para rendirme con vos.
Creo que tenía que llegar a pasar por una última relación desnivelada en mi vida para llegar a esta epifanía fantástica donde sé y soy consciente de que NO quiero nada de nadie. De que NO quiero confiar en nadie y que así quisiera NO puedo.
No tengo miedo de que vuelva a suceder lo mismo. No. Sencillamente no quiero perder mas mi tiempo. No quiero. Sencillamente no quiero sacrificar lo que tengo ahora. Porque tengo PAZ.
Porque no estoy angustiada porque alguien no hace nada, no llama, no aparece, no se inmuta, no le pone ganas a la relación y sobre todo no estoy angustiada y atiborrándome de ansiolíticos porque ese alguien por el que yo me esfuerzo todos los días, no se enamora.
...Y no estoy muriéndome de la ansiedad de que ese alguien decida si se quiere quedar o no. Dándole toda la decisión de cualquier cosa y la seguridad de que le diré que si, si decide quedarse conmigo.. No.
Voy a despedirme de vos. De todo.
Porque voy a armar una vida perfecta viviendo. Y en esa vida, vos y todo lo que pensaba la chica ilusa de hace un año, no tienen cabida. Porque cuando llegue a esos 28 y 30, veré ESA VIDA perfecta que armé, hecha realidad. Porque solo dependía de mi. Y seré infinitamente feliz.
Y sobre todo, estoy despidiéndome de vos, por que no existes, ni nunca lo hiciste. Porque sé que nunca vas a poner un pie en mi vida, ni en mi camino...Porque no te dejaré hacerlo.
Adiós.
¿Entonces? Me masacro, consciencia. ¿No?
¿A qué juego estas jugando, Pelirroja?
Le temía.
Hacía mucho tiempo que había definido al miedo en sí, como un imbécil de traje elegante de zapatos de cuero y un pañuelo amarillo anémico embutido a las malas en el cuello en V de su chaleco de rombos. Con el cabello gris y los ojos perdidos en quiensabe donde.
Una vez visto de frente, parecía literalmente tangible. Palpable. Tan real como la oleada que te recorre el cuerpo entero y te tensa desde las orejas hasta el tendón de Aquiles. Esa sensación absurda...
"... El miedo es el sentimiento mas brutalmente honesto que posee la humanidad. No lo controlas. No lo mides y no puedes mitigarlo. Está ahí y te invade en cualquier momento,
cuando le da la puta gana..."
...Pero era intangible y etéreo. Claro que eso sólo lo sabía una vez era capaz de vencerlo.
Entrando dentro, hurgando en cada capa de carne y tendones. Atravesando aquel nido de Polillas de la Muerte que traía pululando en su caja torácica, mas allá de aquel ahorcado colgando de su clavícula izquierda que aparentemente, SOLO aparentemente por los últimos metros que venía recorriendo parecía que esta vez no iba a tener que re-ahorcarse y coser una herida mas para el coctel de estadísticas y la colección terrorífica que venía sumando hacía dos años.
Mucho mas profundo, dentro de los pulmones que cultivaron un cáncer por 4 años y ahora trataban de luchar con la fatiga de no poder inhalar suficiente aire para lograr que subsistiera una nota alta en una canción que la hacía llorar.
Ah! Ahí, arriba.
En la habitación de paredes de almohada mullida.
Dentro de la cabeza inestable y desquiciada de su consciencia. Aquel Esquizofrénico demente que cantaba las letras dos segundos luego que ella como en un delay y que en cada eventualidad aterradora de su existencia repetía el suceso a gritos para recordarle lo tontos que fueron ambos. Ese que le susurraba que no podía confiar en nadie y que la felicidad solo constaba de 3 kilos de dinamita C4 y un bulto de seres humanos indeseables...
Nunca nadie había decidido sentarse a hablar con Él. A meter las manos cerrando los ojos dentro de el cráneo de aquel dueño de la camisa de fuerza que amarraba su cordura.
Y ahí era donde yacía(n). Invencibles e imperturbables.
Como monstruosas malformaciones del ser y de la conciencia.
Repletos de llagas, mórbidos de dimensiones absurdas y poderes infinitos mas allá del conocimiento de aquel metro y medio que habitaban muy en su interior.
Le temía a las consecuencias de que La Avenida siguiera siendo tal cual venía siendo. Con cada uno de sus errores repitiéndose en un loop infinito con ese pitido insufrible que genera el feedback.
Que siguiera equivocándose por la eternidad. Por cada grano de arena alrededor del asfalto. Pero ¿Qué de trágico poseían los errores?
DEMASIADO. Una mínima equivocación traería consecuencias terribles que no sólo durarían el momento del error. No.
Se mantendrían intactas en el presente, atacándola y estallándose en su cara cada que se lo recordaran.
Sin importar qué fuera, un mal movimiento era trastabillar por kilómetros aún cuando ya hubiese podido recuperar el paso.
Equivocarse un par de veces en la vida, le costó que la palabra favorita de su madre fuera "Inútil"
Y de la mano de equivocarse se desligaban varios monstruos mas. Aunque este fuera el primero y no por eso el menos aterrador. Como si avanzáramos descendiendo al Infierno de Dante Alighieri y apenas entráramos al primer círculo.
... Siempre asoció toda su existencia con los nueve círculos del Infierno...
De la mano de esto, iría lo inminente.
Aquello de lo que estaba compuesto cada kilómetro. Cada repetición de la repetición. Cada tragedia desde que sucedió la primera vez, desde que cayó hondo largo y profundo.
¿Qué era aquello que sucedía cada tanto tiempo (indefinido) en La Avenida de la vida?
... Caer. La soltaban. La dejaban caer una y otra vez. Dejándola ir.
Aquel desfile de ciegos, hipócritas y traidores. Sobre todo eso. Un desfile interminable de traidores ciegos como hordas de zombies abalanzándose sobre ella.
...Aunque, aparentemente SOLO aparentemente esta vez había dado con uno o dos que hacían y quizá harían la diferencia.
Si equivocarse era un monstruo, caer era una enfermedad. ¿Por qué?
Porque de eso constaba la maldición que traía encima. NO podía hacer absolutamente nada y no había nada en su poder para que una vez quería quedarse con alguien o algo, eventualmente este la soltara desde el último piso de la torre más alta...
Había batido batallas con demonios internos que no eran suyos siquiera, con dragones el inclusive princesas. Y ni hablar de la horda de ciegos que ya mencioné.
Si importar qué hiciera, tal parecía que SIEMPRE se equivocaba y no lograba hacer las cosas bien. Por que de haberlas hecho BIEN eventualmente cualquiera de las personas que (quizá de forma ambigua y endemoniadamente errónea) había escogido se hubiera quedado con ella.
Y sobre todo, nunca hubiera siquiera pensado en soltarla.
Esto es subjetivo, si. Claro. Puede no ser su culpa. Puede haber hecho todo perfectamente y que sencillamente este fue n ciego más o el error estaba invicto en la cabeza de ese ciego. Y fue SU error.
Pero... Ahí era cuando el pánico de el error la asechaba.
Esto podía ser posible PERO ¿Una tras otra por casi seis veces literalmente continuas? No podía tener tan mala suerte. ¿Cierto?
¿A qué juego estas jugando, Pelirroja?
Le temía.
Hacía mucho tiempo que había definido al miedo en sí, como un imbécil de traje elegante de zapatos de cuero y un pañuelo amarillo anémico embutido a las malas en el cuello en V de su chaleco de rombos. Con el cabello gris y los ojos perdidos en quiensabe donde.
Una vez visto de frente, parecía literalmente tangible. Palpable. Tan real como la oleada que te recorre el cuerpo entero y te tensa desde las orejas hasta el tendón de Aquiles. Esa sensación absurda...
"... El miedo es el sentimiento mas brutalmente honesto que posee la humanidad. No lo controlas. No lo mides y no puedes mitigarlo. Está ahí y te invade en cualquier momento,
cuando le da la puta gana..."
...Pero era intangible y etéreo. Claro que eso sólo lo sabía una vez era capaz de vencerlo.
Entrando dentro, hurgando en cada capa de carne y tendones. Atravesando aquel nido de Polillas de la Muerte que traía pululando en su caja torácica, mas allá de aquel ahorcado colgando de su clavícula izquierda que aparentemente, SOLO aparentemente por los últimos metros que venía recorriendo parecía que esta vez no iba a tener que re-ahorcarse y coser una herida mas para el coctel de estadísticas y la colección terrorífica que venía sumando hacía dos años.
Mucho mas profundo, dentro de los pulmones que cultivaron un cáncer por 4 años y ahora trataban de luchar con la fatiga de no poder inhalar suficiente aire para lograr que subsistiera una nota alta en una canción que la hacía llorar.
Ah! Ahí, arriba.
En la habitación de paredes de almohada mullida.
Dentro de la cabeza inestable y desquiciada de su consciencia. Aquel Esquizofrénico demente que cantaba las letras dos segundos luego que ella como en un delay y que en cada eventualidad aterradora de su existencia repetía el suceso a gritos para recordarle lo tontos que fueron ambos. Ese que le susurraba que no podía confiar en nadie y que la felicidad solo constaba de 3 kilos de dinamita C4 y un bulto de seres humanos indeseables...
Nunca nadie había decidido sentarse a hablar con Él. A meter las manos cerrando los ojos dentro de el cráneo de aquel dueño de la camisa de fuerza que amarraba su cordura.
Y ahí era donde yacía(n). Invencibles e imperturbables.
Como monstruosas malformaciones del ser y de la conciencia.
Repletos de llagas, mórbidos de dimensiones absurdas y poderes infinitos mas allá del conocimiento de aquel metro y medio que habitaban muy en su interior.
Le temía a las consecuencias de que La Avenida siguiera siendo tal cual venía siendo. Con cada uno de sus errores repitiéndose en un loop infinito con ese pitido insufrible que genera el feedback.
Que siguiera equivocándose por la eternidad. Por cada grano de arena alrededor del asfalto. Pero ¿Qué de trágico poseían los errores?
DEMASIADO. Una mínima equivocación traería consecuencias terribles que no sólo durarían el momento del error. No.
Se mantendrían intactas en el presente, atacándola y estallándose en su cara cada que se lo recordaran.
Sin importar qué fuera, un mal movimiento era trastabillar por kilómetros aún cuando ya hubiese podido recuperar el paso.
Equivocarse un par de veces en la vida, le costó que la palabra favorita de su madre fuera "Inútil"
Y de la mano de equivocarse se desligaban varios monstruos mas. Aunque este fuera el primero y no por eso el menos aterrador. Como si avanzáramos descendiendo al Infierno de Dante Alighieri y apenas entráramos al primer círculo.
... Siempre asoció toda su existencia con los nueve círculos del Infierno...
De la mano de esto, iría lo inminente.
Aquello de lo que estaba compuesto cada kilómetro. Cada repetición de la repetición. Cada tragedia desde que sucedió la primera vez, desde que cayó hondo largo y profundo.
¿Qué era aquello que sucedía cada tanto tiempo (indefinido) en La Avenida de la vida?
... Caer. La soltaban. La dejaban caer una y otra vez. Dejándola ir.
Aquel desfile de ciegos, hipócritas y traidores. Sobre todo eso. Un desfile interminable de traidores ciegos como hordas de zombies abalanzándose sobre ella.
...Aunque, aparentemente SOLO aparentemente esta vez había dado con uno o dos que hacían y quizá harían la diferencia.
Si equivocarse era un monstruo, caer era una enfermedad. ¿Por qué?
Porque de eso constaba la maldición que traía encima. NO podía hacer absolutamente nada y no había nada en su poder para que una vez quería quedarse con alguien o algo, eventualmente este la soltara desde el último piso de la torre más alta...
Había batido batallas con demonios internos que no eran suyos siquiera, con dragones el inclusive princesas. Y ni hablar de la horda de ciegos que ya mencioné.
Si importar qué hiciera, tal parecía que SIEMPRE se equivocaba y no lograba hacer las cosas bien. Por que de haberlas hecho BIEN eventualmente cualquiera de las personas que (quizá de forma ambigua y endemoniadamente errónea) había escogido se hubiera quedado con ella.
Y sobre todo, nunca hubiera siquiera pensado en soltarla.
Esto es subjetivo, si. Claro. Puede no ser su culpa. Puede haber hecho todo perfectamente y que sencillamente este fue n ciego más o el error estaba invicto en la cabeza de ese ciego. Y fue SU error.
Pero... Ahí era cuando el pánico de el error la asechaba.
Esto podía ser posible PERO ¿Una tras otra por casi seis veces literalmente continuas? No podía tener tan mala suerte. ¿Cierto?
17.8.15
Antes de estallar.
3.8.15
R e n d i r s e
- ¿Qué tienes contra el amor? - Le preguntó ella, amenazante.
- Yo contra el, nada. ¿Qué tiene el contra mi? - ...Preguntó la Pelirroja, con una sonrisa asesina en los labios y su cabello en degradé rosa por las lavadas.
- Yo contra el, nada. ¿Qué tiene el contra mi? - ...Preguntó la Pelirroja, con una sonrisa asesina en los labios y su cabello en degradé rosa por las lavadas.
- ¿Contra ti? ¿Qué tiene el contra ti? - Preguntó ella de nuevo, esta vez un poco mas dócil.
- No lo sé. Luego de un tiempo. De muchos metros y caídas, decepciones y sobre todo puñaladas por la espalda, entendí que mi vida es mejor, mas tranquila y más feliz si dejo de creer en incoherencias y ridiculeces como "estar enamorado" o "el amor".
- No me mal entiendas...- Continuó inhalando el humo del cigarrillo que tenía en los dedos.
- Es algo increíble y maravilloso cuando los dos sienten lo mismo. Cuando ambos luchan por lo mismo. Cuando la relación necesita dos variables para funcionar y ambas trabajan por ello. Si...
Pero ahora en el punto donde estoy en mi vida, entendí que es demasiado complicado dar con alguien que quiera lo mismo que quiero y se esfuerce de la misma manera en la que lo hago.
A veces quizá pienso que ese ha sido mi mas grande error. Esforzarme. Dedicarme. No lo sé. Quizá deberían funcionar por algo similar a la inercia sin requerir demasiado para ello.
Son preguntas que jamás acabaré por responderme y ahora ya no tienen importancia.
Supe, casi que de forma instantánea, que todo lo que hago en mi vida sale a pedir de boca cuando sólo depende de mi. Porque todas las variables que convergen para lograr cualquier meta que me proponga, dependen únicamente de mi y de mi esfuerzo.
Cuando incluyo otra variable en mi vida, todo se vuelve un infierno. Con sus nueve círculos enteros. Porque esa variable, en este caso, esa persona que estoy incluyendo, no se esfuerza ni lucha por ningún objetivo común mas que su propio beneficio y comodidad. Así que en algún momento, acabo siendo solamente yo quien quiere, se esfuerza y pone de si misma.-
...La Pelirroja respiraba hondo. Profundo. Se fumaba sus problemas de momento para que no le nublaran la vista, e intentaba ordenar las palabras con la claridad que le habían traído un par de meses de ataques auto-infringidos que la habían hecho mas dura.
Luego de volver a inhalar y el humo despedirse por su boca en forma de corazón, continuó.
- Cada que yo decido hacer excepciones a la regla de que "Toda Relación Es Inútil" (debido a que eso me ha probado el hecho de tenerlas). Cada que decido "querer" a alguien, por algún motivo que desconozco, ese alguien no quiere, no puede, no sabe, no se decide, no sabe si quiere quererme o no. Y esto es algo que ha sucedido de esta manera en mi vida el 80% de las relaciones que he tenido.
Hace algunos años, he sentido que tengo una maldición encima. ¿Cual?
Todo el esfuerzo, las ganas y la dedicación que podía ponerle a una relación, los puse en la última que tuve. Esa relación donde de verdad creí, casi que con fervor, que por fin todas las equivocaciones valían la pena porque me habían llevado hasta ahí. Esa relación donde entendí qué era llorar de felicidad, una felicidad abrumadora.
Y como siempre, acabé siendo yo la única que quería. Y ésta última entró en el 80% de las relaciones en mi vida en las que todo fue siempre unilateral. ¿Por qué? No sé. Ni creo que vaya a averiguarlo nunca tampoco.
Esa relación que al final, entendí que ni era perfecta, ni abrumadora. Ni mucho menos, avanzaba. Todo se trataba de una cortina de... No sé de qué, que me encargue de construir para tapar todas y cada una de las grietas que tenía para no enloquecer al verlas.
Aún en mi cabeza y en mi razonamiento lógico y coherente, me es imposible procesar como una persona luego de convivir con alguien mas durante un poco menos de un año, no está seguro de estar enamorado de ella. Como es que alguien se involucra en algo de lo que no está seguro que vaya a funcionar de entrada. Como es que alguien puede compartir no solo contacto físico sino una carga emocional sin que lo que siente, crezca.
No lo entiendo. Y entiendo muchísimo menos como es que alguien puede tardarse tanto tiempo en concluir si está enamorado o no. O si va a estarlo en algún momento o no. Uno lo sabe desde el primer momento en que quiere estar con alguien. Si no, no debería involucrarse sin saberlo.
Ésta situación entre todas ha sido, con creces, la situación mas extraña, ilógica e inconsecuente que he vivido en toda mi vida. Y aun con todo, ha sido por muchas razones, no se si para bien o para mal, la mejor relación que he tenido en la vida.
Cuando corrí la cortinilla de no sé qué para tapar las grietas, no solamente habían grietas. había UNA. Una enorme grieta profunda formada por miles de surcos, atravesando mi relación "ideal" y partiendola a la mitad. Y entendí que aún con todo mi esfuerzo y mi dedicación para que todo funcionara, una vez mas de manera inútil, no había "logrado" nada.
Una ve mas con un ejemplo perfecto la vida me reafirmaba que, o nada de esto funcionaba o realmente estaba maldita. Ahí fue cuando tomé una de las decisiones más difíciles que he tomado en 23 años. Decidí rendirme. Y no solamente rendirme, decidí renunciar.
No era siquiera decepción. Ni tampoco rabia ni ira. Ni siquiera me causaba miedo que sucediera lo mismo. Y sabía que no era miedo porque cuando acabó, mi cabeza solamente dijo "Eh, otra vez con lo mismo...". Ya sabíamos que hacer y como sería todo. Tanto mi cabeza como yo hemos vivido la misma historia absurda una y otra y otra vez.
Sencillamente, hice algo que nunca he hecho en ningún aspecto de mi vida.
Me rendí. Me RINDO. No más...
En ese instante, supe que ser la clase de mujer y pareja que he sido toda la vida para quienes han tenido la oportunidad de estar conmigo, no me había servido para absolutamente nada más que quedarme queriendo a alguien que por algún motivo, no me quiere, no una ni dos sino una cantidad de veces, una tras otra.
Y me cansé de esto. De todo. Eso no es amor. Eso no es... estar enamorado. No sé que es. Pero ahora no me interesa...
Decidí estar soltera. Ese es otro error, la gente no difiere de soltería y soledad.
Y son dos aspectos de la vida muy diferentes. Yo no estoy sola. Y dudo que pueda estarlo.
Se le escapó una sonrisa. De esas sonrisas a medias que la caracterizaban cuando no sabía si reírse o estallar un vaso de cristal contra una pared. Porque ¿Llorar? Había olvidado que demonios era llorar. ¿Para qué? Ya no tenía siquiera sentido dedicarle lágrimas al hecho de repetir una vez mas la misma historia. Prendió otro cigarrillo y continuó.
Y llegué al punto donde prefiero la paz y la tranquilidad que tengo al no tener a nadie, que reemplazar todo esto por la angustia, la ansiedad y la inseguridad que me va a generar un imbécil cuando no haga, no llame, no esté, no diga, no se esfuerce y sobre todo, no se enamore.
Porque desafortunadamente, la última vez fui yo quien se encargó de auto-infundirse seguridad y tranquilidad.
La seguridad y la tranquilidad de que "todo estaba bien" solo me la transmitía mi cabeza. Mientras que del otro lado de la bocina, me llenaban de miedos, temores, "y si no" y sobre todo, de una inseguridad enorme que me hacía pensar que todo iba a caerse en cualquier momento. Y así fue.
La más fantástico de estar "solo" (porque la palabra soltero no me cuadra en esta sociedad) es que NADA te jode la cabeza. NADA te vuelve añicos. No tienes que preocuparte por absolutamente NADA ni NADIE excepto por ti mismo. Y esta placidez, esta calma, esta tranquilidad y sobre todo esa seguridad de que todo está bien porque no hay nadie por quien preocuparse... Todas estas cosas, para alguien Obsesivo - Compulsivo como yo, con problemas de ansiedad, son el paraíso.
Puedes salir a la calle y que te mate el primer colectivo de las 8 de la mañana. O quedarte 24 horas viendo el techo, aplastado en la cama. Y si bien haces una o la otra, nadie se va a enterar.
Porque no hay nadie de quien preocuparse, ni nadie que esté preguntándose que estás haciendo con tu vida. Y sobre todo, no hay nadie que se esté cuestionando donde estas y si estás bien o no.-
Se le escapó una sonrisa. De esas sonrisas a medias que la caracterizaban cuando no sabía si reírse o estallar un vaso de cristal contra una pared. Porque ¿Llorar? Había olvidado que demonios era llorar. ¿Para qué? Ya no tenía siquiera sentido dedicarle lágrimas al hecho de repetir una vez mas la misma historia. Prendió otro cigarrillo y continuó.
- Hace meses, pensaba de una manera totalmente diferente. - Dijo exhalando más humo.
- Yo quería casarme. Quería tener dos hijos. Casarme en un vestido corto y que él tuviera un traje lindo con una florecita que hiciera juego con mi cabello... Quería tantas cosas estúpidas e inalcanzables...
- ¿Qué pasó? - Inquirió ella mirándola llena de desasosiego. Totalmente desconcertada...
- Pasó que, luego de rendirme con todo esto. De aceptar que no quería y mas y que, a decir verdad, no podía, no puedo y no quiero ya esforzarme y dar tanto de mi... Después de enfrentarme cara a cara con la más abrumadora realidad, decidí por último renunciar.
Renuncié a todas esas ideas ridículas. Y más que ridículas e hilarantes, inalcanzables.
Casarme y tener hijos, formar una familia. Lograr todas estas cosas en un futuro lejano en mi vida, no dependían únicamente de mi. Y bueno, ya expliqué y ya sabemos qué sucede y que ha sucedido siempre cuando las cosas que anhelo dependen de otra variable. De otra persona...
Ya sabemos bien qué sucede cuando decido querer a otra persona. Y sabemos bien igual, qué sucede cuando la incluyo en mi vida.
Renuncié drástica e irrevocablemente a todo aquello que había querido siempre. Sólo por una razón; me cansé. Me cansé de repetir una y otra vez la misma historia y me cansé de vivir en un constante Deja-Vù de situaciones que me hacían demasiado daño.
Todas estas cosas dependían, en gran parte, de que ese hijo de puta que quisiera casarse hiciera su aparición en mi vida. Hijos, matrimonio, familia. Todo esto dependía de dos variables para darse y para funcionar y no me hace falta repetir que en el 80% de las veces la única variable que funciona cuando somos dos, soy yo.
Sentí que NO quería ser esa chica que al llegar a la edad donde siempre quiso casarse, esperando a que este hijo de puta llegara, iba a ver todos sus sueños yéndose al infierno, justamente porque nunca apareció.
No quería y no quiero llegar a decepcionarme de todo lo que he creído siempre por el hecho de que mi mala suerte va a jugarmela de nuevo... Por el hecho de que estar maldita va a perseguirme toda la vida. Y no tengo la mas mínima intención de colapsar emocionalmente y ver mi vida arruinada porque el sueño mas estúpido fracasó. Y lo peor de todo es que no fracasaría por mi culpa, ni porque yo me hubiese equivocado. Fracasaría porque el hijo de puta en cuestión jamás llegó.
Entonces renuncié a todo. Y con ello, vino la idea de construir una vida perfecta y fantástica, donde toda variable y todo objetivo dependiera sola y únicamente de mi y de mis esfuerzos. Y mientras armé esta vida a todo color con todos sus ideales, fui poniéndole una cerca de tres metros a su alrededor. Con un alambre de púas en espiral en su superficie, y un campo minado de 500 yardas a su alrededor.
Y entonces y solo entonces, consideraré considerar lo que se presente. Porque ninguna relación ha traído nada bueno a mi vida. Y no puedo estar segura de que la próxima con cualquier otro imbécil vaya a ser diferente, a menos de que ese imbécil considere que vale la pena hacerse añicos para lograr estar a mi lado.
Porque de algún modo, no puedo evitar que llegue gente a mi vida.Pero si puedo evitar que entren a ella para volverlo todo un infierno solo por deporte. Y acá, debo agregar que no tengo la certeza de que el hijo de puta en cuestión no va a llegar. Pero si llega, tengo la seguridad de que no voy a permitir que ponga un pie en mi vida sin antes destrozarse pasando obstáculos frente a ella.
Antes me aterrorizaba la idea de que nadie llegara nunca. De que todo lo que yo quería nunca fuera a cumplirse y que el hecho de estar maldita a la hora de enamorarme fuera a perseguirme toda mi vida. Y seguramente lo hará...
Pero luego todo esto, concluí que si bien yo no he hecho nada malo, ni tengo que cambiar, ni tengo que ser un asco de mujer, ni rebajar mi valía a la de una mujer cualquiera, también entendí que no vale la pena ser la clase de mujer que he sido, otra vez.
A menos de que me prueben que lo vale. A menos de que alguien se esfuerce porque lo sea. Y hoy, la gente no quiere esforzarse. Hoy es más llamativa una oferta de una mujer celosa, insegura, inestable y caprichosa para almorzársela en un motel y luego enamorarse de ella, que la idea de poder tener una pareja estable, fiel y que luche por la relación.
La gente dirá "eres muy joven". Y la primera vez que escuché esto, escribí lo siguiente;
"Claro, cuando tenga 28 años y 9mm de plomo y metal en la recámara de una Jericho hundiendo el cañón en mi paladar también pensaré - Oh no, estoy muy joven - "
Hoy pienso que si, estoy muy joven. Y no, ahora no considero que descerrajarme 6 tiros de plomo en el cráneo sea la forma de solucionar esto.
Pero si pienso firmemente que la decepción y el cansancio no difieren entre una persona de 15 años o una de 50. No se puede hacer nada al respecto. Uno se cansa, se rinde, renuncia y listo. Tenga la edad que tenga. Y a esta edad en este punto de mi vida, respecto a todo esto me cansé y me rindo.
Finalmente, dejé en gran medida, aunque no pueda decir que totalmente, de tenerle miedo y terror a la idea de vivir mi vida sola, de ahora en adelante.
Porque llegué a darme cuenta gracias a Dios no muy tarde, que yo también quería ser feliz.
Que sobre todo, merezco ser feliz.
Y si solo obtendré esa felicidad luchando por mis objetivos y metas sin incluir a nadie en mi vida, más que en encuentros ocasionales sin ningún tipo de sentimiento, que así sea entonces.-
Ella la miró con los ojos al borde de las lágrimas. Pero no respondió. Sabía que tenía razón, toda la razón. Ella siempre tenía la razón. Así que aún en la mas abrumadora tristeza simplemente le sonrió.
Mientras la Pelirroja, exhalando la última nube de humo, le sonreía despiadadamente a su reflejo, obligandola a responder
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