22.11.13

Costillas Vacías.






Es hora de caminar esta Avenida con la cabeza en ALTO.

con la moto sierra gigante de hoja de plata al hombro y un amuleto estampado en el cuerpo.



A todo color. A sangre, como su cabello.



Con sabiduría, seguiría en su Avenida y trataría de no juzgarlo. A nadie mas que no fuese ella.

Con fortaleza, encararía el dolor y la adversidad. De que este no era el metro correcto. Por una batalla, por ese metro incorrecto. Por lo que fuera.



Por que ahora era lo mejor. Y lo mejor ya vendría para ella en aquella Avenida.


Con suerte(la) encontraría aquel loco que compartiría su locura con ella. O lo vería de nuevo metros mas adelante. Que fuera aquello que ella aún no encuentra.

Con El Artillero a su lado izquierdo y un 2B en la pantorrilla derecha. Siempre a la espera de dibujar una salida a los problemas.

Estaba de pié, en medio del séptimo metro del Kilómetro 22. Tras ella se erguía tenebroso el letrero que le mostraba un nuevo Kilómetro. Y habría de caminarlo FELIZ. Con aquella sonrisa endemoniada que tanto la identificaba.


¿Y Qué?

Al final, el tiempo lo dijo todo. Todo había sido solo una locura. A la que le faltaba un loco y le sobraba una Pelirroja.



Y ese mismo tiempo seguiría diciéndole que pasaría. Fuera como fuere.

No había nada malo con no ver a nadie al frente. 

En los casi 358 metros que le quedaban del Kilómetro que estaba encarando.


No había nada malo, con mirar a su lado derecho y no ver nada. Con encontrarse con que una vez mas, se trataba de ella y punto.

Con verse sola.
Como siempre había andado desde el Hueco en el Kilómetro 18.
Y aún así, era feliz. Y ni abrirse el cráneo o la adversidad, ni lo que pudiera suceder en la Avenida cambiarían ese hecho indiscutible.

Era feliz así de cualquier modo.
Endemoniadamente.


Es tiempo. Pelirroja de medias a rayas y ojos Avellana.


Era tiempo de detener los Tiempos de Adversidad.
De empezar a andar estos 360, con la sonrisa en alto y la cabeza envuelta en llamas.

Como siempre.




Es Hora.
A  H O R A

De sentarse en el suelo y línea por línea, dibujar a 2B tres bidones de pesticida. Aquellos que se bebería atragantándose con el ayer. Con el primer metro del Octubre del Kilómetro pasado. Que no estaba segura si le causaba pena, o adversidad. De que por no ser el momento correcto, el " presente perfecto" no hubiera podido pasar... Bebería a tragos largos, como si fuera Vodka. No quería ya mas Polillas de La Muerte dentro. No tenía una sola razón o motivo lógico para quererlo. 

Aleteando con los mil cráneos en sus espaldas, 
en las entrañas de aquel metro y medio.


Tragaba. Uno a uno, le bajaban por el esófago los tragos y los recuerdos de los últimos metros. De que quizá era cierto y los había empezado a caminar con el pié izquierdo.
Mientras aquellas aladas, demoníacas y hermosas 

con sus cráneos blancos en la espalda, morían una a una. ~ Un día, en un metro cualquiera cayó en cuenta de que el amor que sentía dentro, eran solo

Polillas de la Muerte.~



El miedo se iba, el terror se esfumaba.
Con cada trago que le bajaba por la garganta.
Pieza a pieza, sin darse cuenta se rearmaba.


La atacaban absurdamente los recuerdos. Cada uno de los metros. La despedazaban jirón por jirón de piel. De memoria. 
La hacían un bulto insípido de huesos, sangre y carne. Tinta y titanio.

Se ahogaba en pesticida. Se asfixiaba. Mientras por las hendiduras de sus costillas, derramaba mas y mas Verdad. Tiñéndolo todo de rojo.
 
Si vieras lo bonito que se ve todo teñido de rojo.

Y cuando acabó el último bidón. Se sentó en el suelo. Aquel asfalto mojado del Kilómetro nuevo que estaba pisando.
Una vez mas, tenía heridas.


...Nunca creyó que se vería remendando de nuevo sus heridas con jirones de su propia piel.

Volvía a lo mismo. Eso era. Una muñeca llena de heridas.

Nunca volveremos a lo mismo. ¿Cierto?
Llorar día por medio, ser feliz a medias y no en serio.

Sonrisa encima, dibujaba la aguja para coser con retazos de su piel las heridas.
Una por una. 

No sabía si sería en este kilómetro llegaría, el loco que la quisiera sin costuras y con heridas.

Con una sonrisa tranquila dibujó una aguja y comenzó a coser una por una. No sabía si sería en este kilómetro que alguien la quisiera sin costuras y con heridas.


Y sutura tras sutura, el dedo anular en medio de su amuleto estampado en su cuerpo, le dio la fortaleza para hacerle cara al dolor. A la Adversidad y a las lágrimas en sus mejillas

Dolor.

El sentimiento mas genuino que cualquier ser humano puede experimentar. 


No lo controlas, ahí está. Tangible. Trepaba costilla a costilla por el costado de la Pelirroja que ahora se paraba del pavimento y le ponía la cara a la Avenida. Al Kilómetro 22.



el dolor es un mar profundo y tenebroso, en el que se ahogaría si no pilotara con firmeza su pequeña nave por su superficie, siempre con rumbo a un Sol que no saldría jamás.

De pie frente a la larga línea de cemento que amenazante se le venía encima.

Es tiempo, Pelirroja
Harás de este metro memorable y de este Kilómetro diferente.
Es hora. Tiempo. Tiempo al tiempo.

~ Odiaba con todas sus fuerzas habidas y por haber el tiempo ~


Equivocada. Durante metros, durante meses.
Se confinó a la idea de que llegaría quien pudiera arrancar aquellas tijeras de sus costillas. De su pecho hecho añicos, totalmente destrozado.

Donde metal, sangre y ligamentos se mezclaban. Donde se le pudrían los huesos y se le escapaba el aire. 
.C i e g a. 

Nunca estuvo consciente de que debía hacer al respecto,
 hasta el sépitmo metro del Kilómetro nuevo.



El momento perfecto, el presente indirecto.



De pié en aquel séptimo metro.
Se llevó ambas manos al pecho.



Y no esta escrito, narrado en medio de aquella Avenida.
La Sangre a color verdad que todo lo manchaba. 
Las medias a rayas inundadas.

Con ambas manos se agarraba frenéticamente el pecho. La caja torácica de la que brotaba
un océano de sangre que se desparramaba por el pavimento en la Avenida.
Temblaba.

Violentamente.

Veía como las alas de cientos de Polillas con el cráneo en la espalda
se ahogaban cadavéricas en el torrente de Sangre brillante que la debilitaba.


Se sacudía, se agarraba los costados.

.El dolor.

¿Era un mar profundo y tenebroso?

El mar sanguinolento que rodaba cuesta abajo por su vientre 
y se derramaba a gotas en el suelo.
Y ahí en medio de los cadáveres y la Pelirroja.
En la mitad moribunda de aquel pecho que yacía derramando un mar de Sangre




Ya sin Tijeras de Podar.
Ya sin Tijeras de Podar.
Ya sin Tijeras de Podar.
Ya sin Tijeras de Podar.


En medio del charco donde pondría a nadar barcos de papel, ahí estaba.
Por eso el dolor.
Por eso en sentir.

Ahí estuvo siempre, atravesado por la hoja infalible de aquellas tijeras que inertes y oxidadas dormitaban en el pavimento emparamado en Sangre.

En medio del color carmín encendido, estaba aquel corazón. Destruido y lleno de heridas. Perforado a muerte por unas Tijeras de podar.
Con ambas manos, lo levanta del suelo envuelto en sangre.
Y se lo metió al bolsillo donde siempre permaneció.

Intacto, herido
Despedazado a color verdad.
Al antojo de La Adversidad.


Heridas y Sangre.

Y ya con el pecho sin Tijeras
lo guardó con aquella sonrisa 
inquebrantable 
Para luego, para ver si quería regalarlo mas adelante.

21.11.13

Tinta. Más... Más tinta.




A mi Derecha 
Roy Mustang.
             
           ❤

Kilómetro presente, hay que hacerle frente.

Puedo lograr lo que sea, si tu nunca me faltas.





A mi Izquierda. 

Madoz Rozo.



  ❤             



Kilómetro pisado, Kilómetro pasado.
Después de ti, nada nunca será mas doloroso.

    
*.Luego, me preguntan si AMO mis gatos. A pasado y a presente.*


 ~ .Me seguiré inundando la piel en tinta. ~
Ya que donde sea que veo 
hay demasiado 
 E S P A C I O


18.11.13

Espero





Y solo, espero
Aquí desde este Infierno.

Que siga la Avenida, metro a metro.
Que allá adelante de este Kilómetro, donde no veo...

Me busques. Te busque.
Seas aquello que yo aún no encuentro.

Una Locura De Dos.




Y qué, quién eres; mi vida, mi conciencia. 
De este dolor mi anestesiaque aún cuando camina dormido, 
padece Narcolepsia.

Moribundo, en mi memoria. Sumido en Claustrofobia. 

Desquiciado, en tu cabeza siempre tienes la respuesta.
Que cosiendo mis heridas sufro Ataques de Cataplexia.


¿Donde estás? Enloqueciendo.
Buscando aquello que yo aún no encuentro.
Trastabillando con la cordura, buscando de dos, Una Locura.
Y demente, se pregunta; sin cordura y sin aliento.

¿Donde estoy?

E N A M U R I E N D O


Sin motivos, acción o reacción. Sin siquiera un corazón

Esperando, paciente, latente; que me encuentre(s). O te encuentre
Que se rompan los sueños y me a h o r q u e la muerte.

Rota agonizante, 
Obsesivo-Compulsiva
A añicos; con el cráneo roto, aún sigue viva.

Esperando impaciente, mil Polillas de La Muerte
E n d e m o n i a d a m e n t e .

Guardando sin sentido, lógica, razón
Entre costillas, sangre y tijeras.

Una L o c u r a de Dos.



16.11.13

Mi Purgatorio.




Desde Mi Cielo.
Ya cansada, no despierta quiero cerrar los ojos y jurar que te veo.

Si caía al vacío.
Si la soltaba. La dejaba caer.
Este es mi Purgatorio.
Si caigo haré de tus recuerdos Mi Cielo con Infierno.
Y juraré que te tengo.

En tiempos hostiles
Tiempos de Adversidad.


Vamos a vencer el miedo juntos.
Sab(r)emos qué pesa mas.


Este es mi Purgatorio.

Haré de tus recuerdos Mi Cielo con Infierno.
Y soñaré que te tengo.

15.11.13

Todo está dicho.










Todo está dicho.

Ahora era cuestión de tiempo.
De balanza.

¿Que pesaba mas?

El miedo. El muro. 



O ella.
Con sus 50 kilos.
Y
 A L G O 
De por medio.

14.11.13

Suerte. Fortaleza. Sabiduría.






Con SUERTE
Con FORTALEZA
Con SABIDURÍA

Todo estaría bien en su Avenida.
Después de todo, ya tenía su amuleto estampado en el cuerpo.





~ Todo va a estar bien ~

Quiero. Literalmente. Lo quiero.
No importa que tanto tiempo pase, o que haga.
Eventualmente, siempre lo obtengo.

13.11.13

Tiempos de Adversidad.










Tiempos de Adversidad.
En La Avenida de la Vida



Con una Pelirroja moribunda y un letrero a un metro de distancia.

Moribunda.
Demente. Desquiciada.
Y sonriente. Aunque no fuera feliz del todo.








12.11.13

El Cráneo En II





Se sentó en el suelo a descoserse la cabeza. 
                          Punto por punto, la herida. 
               15.
                       Como el metro en el que estaba parado el letrero.

Sin darse cuenta, comenzó a descoser el resto de jirones de piel que se había adherido tiempos atrás. Arrancándose piel sin tinta sin importar las cicatrices, para coser las heridas nuevas y dejar al descubierto las viejas.

                   ¿Por qué?


Porque de eso se trataba.
¿De que servía andar entonces si no iba a tener heridas? Lecciones. Surcos que le atravesaran la piel y el pecho moribundo con aquellas tijeras de metal                                                                                                               enterradas hasta el infinito.


Jirón por jirón cayeron al suelo los retazos de piel que había desgarrado para sanarse a si misma.
Se descosía la cabeza, se deshacía de sus heridas.


Una a una sus cicatrices fueron revelándose en la piel. En el pecho. 

En el medio de aquellas tijeras que, de alguna manera... 
(No sabía como) 
Estaba con si de rando, sacarse.

¿Por qué en este metro?
                       Faltando 3. Ahí en frente lo tenía.

                                                                  ¿Por qué ahora?
Porque se rearmaba. Se reinventaba. 
Se le venía encima aquel Kilómetro sin una sola huella encima. En el camino de la Izquierda.

Grandes cosas vienen para 
esta Avenida.

Estaba redibujándose, estaba armando y desarmando.
 Desgarrándose el pasado, las heridas, los problemas y La Adversidad.
 Para dejarlo en La Milla 13 que en unos 3 metros sería Pasado Participio.

Quería comenzar en blanco. En rojo y naranja como el amuleto que acabaría en su cadera. 
Quería poner el primer pie luego del letrero con una sonrisa endemoniada en las mejillas y el costado derecho lleno de tinta.


Quería comenzar esto, feliz. No. No solo feliz. 
E n d e m o n i a d a m e  n t e.


Se había perdido los últimos dos metros. En Adversidad. 
                     * No se puede encontrar algo que no se ha perdido*
                                                        Estaba encontrándose. Rearmándose. Pieza por pieza.

              De los pies, a la cabeza. Derramando Sangre, como siempre.



En pleno metro 362 del Kilómetro 21
Se sentó en el suelo mojado de La Avenida de la vida.
A descoserse el cráneo en dos y miles de heridas.


Por que quería comenzar feliz, sonriendo como siempre.
Quería andar con su felicidad a cuestas todos los metros día por día.
El Kilómetro amenazante, ahí de frente.

Porque al antojo de un pre-sentimiento. O un s e n t i m i e n t o
O mil Polillas de La Muerte.


Pensaba que este sería el Kilómetro donde alguien la quisiera sin costuras y con heridas.
Feliz. Pelirroja. 
Con la cabeza rota y una sonrisa demente en las mejillas.
























H a m s a




Dentro de tres metros.
Profundo y a todo color.

En su cadera derecha, en la piel de la madre tierra pálido.
Más tinta para este metro y medio de Locura.



11.11.13









A d v e r s i d a d

 ~ Le rodaba por las mejillas. 
A baldados de Sangre.~ 

Tijeras al Pecho.








Se paró del suelo.

Se llevo lentamente, con cuidado, con dolor... Las manos al pecho.
Mientras su caja torácica inhalaba el humo y el aire, para tomar impulso,
dos manos diminutas agarraron con fuerza el metal que comenzaba a soltarse de su pecho, inevitablemente.

Se hundió.
Hondo, largo y profundo.
Como El Hueco en el Kilómetro 18.


La Sangre brotó.
De los espacios en sus costillas, salieron tenebrosas varias Polillas.
Tronaba como un demonio. Se le caería el cielo encima, algún día.


Había decidido por mucho. Por poco.
Por nada. ¿Nada? Si. Justamente eso era lo que pasaba. No pasaba NADA.
Atravesarse de nuevo el pecho con un par de Tijeras de Podar.

Sin importar nada. Con una sonrisa diabólica y un par de tijeras en el pecho.

Cuando dejó de manchar todo a color verdad...
Decidió seguir caminando.
Sin miedo. Con las palmas de ambas manos, hacia arriba.
Para todo esto, había ya hecho demasiado.
Y ahora era hora de ver si realmente había sido eso.
Si haber hecho demasiado y ser ella, con 50 Kilos y todo lo demás no era solamente eso, demasiado.

Era hora de saber si era SUFICIENTE.

Así que se rehusó a hacer mas. Mas de la cuenta. 
Y siguió caminando. 

Endemoniadamente feliz, 
desquiciadamente peliroja.

Y sonriendo. Por que era muy buena en ello.








10.11.13

I n f i e r n o









Ella era el Infierno.
 E S E   I N F I E R N O.


Envuelto en llamas 
En aleteos

~ Polillas de La Muerte ~

Y con todo y los Nueve Círculos.
Con la cabeza rota y bañada en Sangre



Era un Infierno.
E l  m e j o r  d e  t o d o s.

8.11.13

(Peli)Roja (De)Mente







A ocho metros.
Endemoniadamente 
Feliz.


~ P e l i r r o j a   D e m e n t e ~

Le 
A R D Í A 
la cabeza 
E N V U E L T A  E N  L L A M A S 
como siempre.

~ Le aleteaban Mil Polillas de la Muerte. ~


Hacía adelante.
Hola, Kilómetro 22


Presente de
FRENTE

El Cráneo En Dos





Se abrió la cabeza
L i t e r a l m e n t e 


De tantas veces que escribió que 
su cráneo se estamparía con el suelo
P a s ó .

                                                                                        ¿Que había logrado con ello?
                     Nada. Todo.

           ¿Encontrar aquella respuesta absurda en donde ahora nadaban barcos de papel?                                                 Quizá.
                                              Absolutamente todo. 
                     El Esquizofrénico se aferro a las paredes del cuarto mullido donde vivía.
                                               Y por NADA de la Avenida la dejó sola.




Le faltaban no mas que OCHO
                                          Ocho metros para el letrero.

Que ahí adelante  le indicaba que 

                          el Kilómetro 22 y 
                                         La Milla 14 
                                    
  ~  Se le estaban derramando encima. ~


Como todo el charco de Sangre que dejo en la puerta cuando la caída logro que su cadera y su hombro izquierdo se vieran  involucrados 
en el juego perpetuo de abrirle en dos el cráneo.

En dos. En una equis perfecta que ahora sanaba con 15 puntos de sutura y un dolor de cabeza a pasado perfecto.



Se sentía feliz. 
           Endemoniadamente.                   


Todo aquello que la atormentaba ya no existía. 
Había caído en cuenta de varias cosas con 
aquel golpe
Como que ella seguía ahí.

De pie en medio del pavimento, andando con una mano en la cabeza 
y la otra agarrando un lápiz 2B que antes se había arrancado de la pantorrilla derecha.
Desgarrando piel y sangrando para dibujar una salida y poder seguir andando. ¿No?



Que había decidido seguir adelante con su Avenida.
Como todos los comienzos de Kilómetros, siempre tenía cosas "por hacer"


¿Ahora que haría? Caminar.
~ Como de costumbre ~ 

Había caído en cuenta en medio del charco de Sangre, que por más sucesos terribles, era ella quien estaba caminando y que la Avenida no iba a irse de cabeza 
de cuenta de ninguno de ellos

Por grande, importante, alto, rayado y endemoniado que estuviera.
 O fuera.

Y no se le iría la felicidad o la calma en ello.

Seguía ahí, de pie.
Mirando hacia adelante.

Con la misma sonrisa desquiciada.
Le zumbaba la cabeza, envuelta en llamas como siempre.
¿A la final eso era lo que era no?
Esa Locura
Desquiciada. Roja.

Con la cabeza rota.
Simple. Sencillo.

Demente.
Pelirroja demente