22.8.13

Cambios.

Y bueno...

Todo se resumía a esto. ¿Cierto?
A la terrorífica idea de pasar el túnel y encontrarse con la oportunidad que todos quieren pero no todos pueden tener. 

Empezar de cero. ¿Estaba segura que era de cero?

Tener en frente el lienzo en blanco. Si quería decir que era una asesina en serie. ¿Quién podría negarlo? O afirmarlo. 

Nadie la conocía. No conocían nada de su vida, nada de su existencia. Podrá construir de nuevo paso a paso metro por metro su Nueva Avenida. 

Y mientras la ideaba antes de cruzar el puente. Solo 5 días antes del aterrador letrero del Kilómetro 23...

Había  c a m b i o s que hacer.

Y entre los mas bruscos, dejaría de vaciarse baldes de sangre en la cabeza. Así, tal cual lo estaba escribiendo y tal cual nadie la leía. Dejaría de ser "La Pelirroja" igual como dejó de ser "La Rubia" al antojo de un golpe.

¿Esta vez era al antojo de qué? De un atisbo de realidad. Eso, tal cual. Posiblemente.

Quizá era parte de querer encarar el túnel y el nuevo comienzo de una Avenida completamente diferente desde cero, incluyéndolo todo. Hasta su cabello. Hasta ella misma.

Pensaba incluso en arrancarse tinta y titanio. Pero era demasiado arriesgado. ¿Que pretendía? Aparecer en la Nueva Avenida como si acabara de nacer en el mundo... ¿Con aquel pretexto de que estaba comenzando de cero?

Era cuestión de madurar, de crecer. De que cada vez que su cabello y ella caían,
 eventualmente con el tiempo, crecerían.

De desenvolver las capas y capas de papel periódico donde se había metido todo este tiempo. Para pensar con mayor lucidez cada uno de los pasos que tomaría para que la llevaran a ESTO. A este cambio... No a una Y en medio del camino... Sino a algo que la pondría de pie directamente en un mundo completamente NUEVO.

De que quería dejarse quieta la cabeza para concentrarse en otras cosas mas importantes. Y que probablemente el próximo color encima suyo sería dulce, dulce como el chocolate. 

Y entre tanto dulce, también habría cambios internos.
Por dentro, en las entrañas

Ahí donde yacían intactas aquellas tijeras en su pecho. Donde las Polillas de la Muerte hacían nidos y seguían dejando larvas que crecerían y se la tragarían viva desde dentro, el día que saliera del túnel...


Sabía que los primeros metros, estaría agonizante y vomitaría polillas durante varios días.
Por que desde el primer momento, se tragaría un galón de pesticida... 
Para asfixiarse.

Ya lo sabía ella. Ya lo sabía ÉL. 

Era lo mejor. De lo contrario, se condenaban a vivir en ausencia y a hacer de sus días comenzando de cero un infierno...

Como si ella no viniera de uno y estuviera tratando de salir, ahora justo para entrar en el próximo...

De uno en uno...
Hasta llegar al Noveno Círculo del Infierno.

Claro. Pasaría de ser esa pelirroja ácida, a ser "Esa Chica Ácida". Que a la final siempre había sido. ¿No? Siempre había sido Ácida y no iba a dejar de serlo. Le seguiría zumbando la cabeza aunque no la tuviera envuelta en llamas y como todo... 

Acabaría volviendo a ser "La Rubia" de los zapatos rojos en algún momento,
si es que realmente pensaba en dejarse la cabeza quieta.

Para concentrarse en otras cosas. Claro.

Y en las entrañas, por cierto, estaba incubando una infección respiratoria que la llevaba
 --- > de máscara de gas en máscara de gas  <--- tratando de arreglarle a medias y en vano el desastre que estaban dejando los cigarrillos en sus pulmones...

El único problema que veía era que, ya no sabía como referirse a si misma. Ya no era Pelirroja, ya no era Rubia... Ya no la definiría lo que hubiera fuera sino dentro de su cabeza.

Seguramente, El Esquizofrénico tomaría partido y seguiría dándose golpes contra las paredes acolchadas. 

Cuando despertara luego de tomarse la medicina, 
seguiría escribiendo la misma frase en el suelo, una y otra vez.

Aquella que era parte del cambio y parte de las muchas razones (o ninguna) por las cuales decidió salir corriendo y tomar la primer oportunidad de CAMBIO que vio en su Avenida...

Aquel término que casi nadie entendía, como a ella. Como al Esquizofrénico
Como a su Narcolepsia y sus ataques múltiples de Cataplexia.

Aquello que la definía y la desarmaba.
 Que salía de lo imaginable y lo concebible. 
Eso que nadie comprendería
 por mas que lo explicara.

La frase, las tres palabras que acabarían en tinta en su pecho o en sus piernas.

Eso, eso que pensaba encontrar al otro lado del túnel... O esperaba darse cuenta de ya tenerlo.
 Pues no creía haberlo aún encontrado.


F o l i e à D e u x 
















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