La voz de la Pelirroja le susurró al Artillero al oído.
- ... Hölle-Krieg, d i s p a r a!
...Y a regañadientes pero obediente como acostumbra con la fuerza de su contrariedad, haló el pasador para cargar su MG, sin siquiera apuntar y desde su cadera abrió fuego.
No paró hasta que le pareció que era un buen colador.
- No quiero errores - dijo. - No vaya a ser ahora que sobreviva como el último.
Y luego se sentó y siguió rumiando y mordisqueando su bala. A falta de Corn Flakes con Vodka.
Hölle-Krieg.
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