Lo primero a aclarar, es que debía calmarse.
Seguro era otra persona, o se estaba refiriendo a ella misma.
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Su pirámide de Maslow había adquirido un nivel más. No se trataba de aceptación o de ese cuento chino de ser un "Personaje De Ficción" más, sino uno de los pocos metros en los que decidía por si misma a qué tipo de monstruos enfrentarse, con los suyos propios a rayas listos para luchar hasta caer por ella.
Uno de los pocos "obstáculos" puestos por ella en La Avenida.
- Puesto. Auto impuesto. Impuestos
¿Uno paga por sus propios impuestos? -
Esto NO es un obstáculo. Evidentemente es elegido, Mal Necesario. Como los cigarrillos cuando no hay clientes o nadie decide qué va a pedir de una carta de mas de 60 Items.
Esto NO es un obstáculo. Evidentemente es elegido, Mal Necesario. Como los cigarrillos cuando no hay clientes o nadie decide qué va a pedir de una carta de mas de 60 Items.
Llevaría consigo (como hasta entonces) con orgullo el nombre de Él. Encima, profundo como cada gota a presente y a futuro de tinta que tiene y tendría en la piel.
Repentinamente, lo que era una idea, pasó a ser un sueño. El sueño tomó raíces y oídos, mutó en una pequeña creación de un monstruo verrugoso y a los días, abandonó su coraza para salir como el hecho mas factible y casi maravilloso que su vida, ideas y Avenida pudieron haber concebido jamás.
Los monstruos a rayas lo miraban con asombro. ¿Tendrían que compartir su comida con ESO también? No había suficientes zanahorias para los tres.
Y entonces como polilla de la muerte, abriendo la crisálida y revelando la palidez del cráneo en su espalda, el hecho se convirtió en una meta mas. Como el letrero del comienzo de los Kilómetros. Sabía que si lograba atravesar ese letrero, toda La Avenida se dividiría en adelante y atrás. Solamente eso.
Y ésta meta en medio de las necesidades de auto realización y el reconocimiento, iba enteramente ligada a la seguridad y la determinación que tenía trepadas a la espalda. Una en una.
Y a ese deseo sadoterrorista de ver como
las palabras tienen poderes infinitos
y estas mismas matarían un millar de personas, mientras lentamente, como engendros a medio formar creados por un Dios inexistente, faltos de aire se retuercen y se ahogan con ellas. Desgarrándoles la tráquea y dejándolos sin habla.
Y en el lugar exacto de cuerdas bucales, haría nido un silencio perpetuo semejante a los gritos de un hombre ardiendo en fuego. Gritos que solo la rabia podría escuchar.
Ahogados sin poder atacar mas que por la frustración
de haber nacido sin una propia existencia.
Se ahogarían en galones de Palabras.
Las Palabras pueden echarte en una piscina de
Las Palabras pueden echarte en una piscina de
Ácido Sulfúrico y Soda Cáustica.
O sencillamente, pueden acabar contigo.
O sencillamente, pueden acabar contigo.
Bueno, basta ya. Sabíamos a ciencia incierta que se iban a ahogar, venciera o no. Tarde o tarde. O temprano. Yo que se. Mientras tanto me fumo un cigarrillo.
Ya ya no trataba de los baldados de Sangre, ni de lacerar y atravesarse el pecho con más titanio. Ésto era más. Mucho más. Era un monstruo gigante con el que no tenía que luchar, era mucho peor que eso. Ni de vencer se trataba.
Y a fin de cuentas y del cigarrillo, todo se resumía a una meta.
Donde evidenciar el alma era lo mas conveniente y lo menos importante. Músculos, tendones, esqueleto y ligamentos habrían de caer al suelo dejando a la vista el ser.
Y podía ser lo que le viniera en gana, lo que sea. Sin importar que tan grande fuera el hecho, la meta, el sueño o que medidas grandes o pequeñas tuviera ella.
Y a fin de cuentas y del cigarrillo, todo se resumía a una meta.
Donde evidenciar el alma era lo mas conveniente y lo menos importante. Músculos, tendones, esqueleto y ligamentos habrían de caer al suelo dejando a la vista el ser.
Y podía ser lo que le viniera en gana, lo que sea. Sin importar que tan grande fuera el hecho, la meta, el sueño o que medidas grandes o pequeñas tuviera ella.
Después de todo, se trataba de ella, únicamente.
Y de aquella frase que siempre le resultaba, familiar y contundente.
Podía lograr cualquier cosa que se propusiera.
Y se había propuesto ahogar seres humanos, al precio que fuera.
Cueste la sangre que cueste. Ya que de esta, sin embargo,
Y de aquella frase que siempre le resultaba, familiar y contundente.
Podía lograr cualquier cosa que se propusiera.
Y se había propuesto ahogar seres humanos, al precio que fuera.
Cueste la sangre que cueste. Ya que de esta, sin embargo,
tenía baldados y baldados de s o b r a.
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