...Había tomado ya la decisión de qué pasaría antes de llegar al letrero. Aquel amenazante que le diría que se le acabó la Milla Número 13, y que le seguían unas cuantas mas.
El Kilómetro 22 se le venía encima.
Y en vista del cambio, de que antes de llegar al letrero seguramente entraría a un túnel, El Túnel de Ernesto Sabato, casi... Decidió cambiar ella también.
Llevaba ya casi un Kilómetro y medio derramando sangre por todos lados, a color verdad. Como la estabilidad alada que llevaba en la espalda a la que próximamente le haría juego un Símbolo de Transmutación con el que se ata un alma.
Contenedor sin Alma. Alma sin cuerpo. Tesis y Antítesis. Paradoja.
Como hojas de los árboles que se encontraban a años de la Avenida, uno a uno mechones envueltos en sangre comenzaron a caer... Manchándole las manos y los hombros. Deshaciéndose en charcos de Verdad en el asfalto de la Avenida.
Asfalto. Bajo Asfalto. Debajo de el asfalto, encontró algo parecido a la felicidad. Luego, seguro cuando nadie la estuviera viendo, hablaría con el Esquizofrénico de eso...
Felicidad: Sensación agradable que nace de contemplar la Miseria ajena
~ El Diccionario del Diablo ~
Mechón tras mechón... La esperanza se le caía al suelo. Le derramaba gotas y le manchaba los calcetines y todo a su alrededor. Pronto, fue solamente un retazo de Pelirroja sentada en un charco inmenso de sangre.
Y ni hablar del dolor que cabeza. Aquel que le había comenzado tiempo atrás y la tenía con un par de chichones a cada lado de esta. Encima de las orejas.
Y ni hablar del dolor que cabeza. Aquel que le había comenzado tiempo atrás y la tenía con un par de chichones a cada lado de esta. Encima de las orejas.
Y aunque no lo notaba, las puntas de dos cuernos de carnero
asomaban ya del cráneo envuelto en llamas y sangre
cuya mirada apuntaba al suelo y jugueteaba en el charco....
Ese que comenzaba a coagularse.
L e n t a m e n t e.
Se sentaba a armar barcos de papel para ponerlos a nadar en un charco de sangre.
Mientras la cabeza le zumbaba, envuelta en llamas como siempre.
Mientras la cabeza le zumbaba, envuelta en llamas como siempre.
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