...Se quería volver a quedar dormida y que un par de ojos marrones oscuros la estuvieran despertando cada media hora. Sabía que se quedaba ahí de pié viéndola dormir, a veces. Hasta dormida fruncía el ceño.
Se quería volver a quedar dormida bajo las tablas llenas de cajas y cosas arrumadas. A las 6 de la mañana y darse cuenta de que estaba tarde demasiado tarde.
Sería capaz de despertarse cada madrugada y ver aquel brazo derecho lleno de tinta y la espalda que le daban la espalda... Sin caer en cuenta de que ya estaba ella despierta.
Sería capaz de prender mil y un cigarrillos del mismo fuego hasta que fuera una foto y no se le olvidara
nunca. Sería capaz de acercarse a el halándolo de aquel martillo que le colgaba del cuello mil veces en el mundo.
Quería volverse a quedar dormida bajo las tablas
llenas de cajas y cosas arrumadas.
Pero hoy estaba durmiéndose en su cama. Mientras unas botas y un genio de los mil demonios captados por una cámara Analógica ya estaban
colgándose en la pared para acompañarle el sueño...
Enamorarse es algo muy serio...
- Tan serio que yo ya no quiero hacerlo.
Tal vez nunca fue que no quisiera. Se trataba ahora de que no podía.
Y en La Avenida es mas fácil luchar contra un no puedo,
que contra un no quiero.
Je suis Cat mon ami.
ResponderEliminarQuerer quedarse en un dulce momento, siempre es un poco agridulce, porque cada momento se va.