Y fue entonces cuando se quitó un PESO de encima. Los ladrillos atados a su cuello, se desprendieron uno a uno y pudo ver con mas claridad el estado nauseabundo de su pecho.
Donde tijeras, hueso, músculo y ligamento se adherían.
Mientras el Esquizofrénico en el cuarto acolchado le repetía una y otra vez que eran las dos de la mañana y que entraría a las 10.
Se miraba el pecho, se estremecía. Ya no temblaba y no le corría adversidad por las mejillas. Afortunadamente.
Sentada en medio de la Avenida, miraba uno a uno aquellos ladrillos
que venían sopesando la idea de ahogarla.
Y sinceramente, no sabía cuando se habían trepado a su cuello.
Hasta que su memoria se ubicó en medio del cristal. Los cristales. De la banca y los ojos.
Ojos verdes cansados de decepcionarse y destaparle las entrañas a lo que
perfectamente podría ser un robot.
perfectamente podría ser un robot.
... Quizá podría intentar con las tijeras. Eran metal después de todo. ¿No?
Mantra. Budismo. Estrellas. Muchas estrellas.
La Avenida de la Vida no tiene cielo y aún así ella traía 7 estrellas verde "Feliz" en el pié derecho.
Mantra. Budismo. Estrellas. Muchas estrellas.
La Avenida de la Vida no tiene cielo y aún así ella traía 7 estrellas verde "Feliz" en el pié derecho.
Era el tercer día de ponerle hielo a una cicatriz nueva. Cuando el hielo debería estar sobre su cabeza, de todos los fantasmas ajenos
que venían persiguiéndola cuando ella ni siquiera podía darle solución a ninguno...
que venían persiguiéndola cuando ella ni siquiera podía darle solución a ninguno...
¿Por qué?
Porque, justamente... No eran sus fantasmas.
...Así que no tenía por qué lidiar con ellos...
El suyo, estaba ahí. Mirándola a través de los cristales a cuatro ojos increíblemente curiosos y una sonrisa de película. ¿De película como?
Sí! Si. Eso lo había puesto en otro lado.
Sonrisa de película latosa donde justamente hay una tonta que se queda con el imbécil de la sonrisa.
El problema, o uno de tantos, es que NO sabíamos ni sabía ella si tenía un papel en la película latosa, si ella era la tonta, o si ella solo era un espectador y veía a otra tonta quedarse con el imbécil de la sonrisota de película latosa.
Había dicho que podía ser un imbécil o un SuperHéroe antes. ¿Cierto?
O si la Película era la Avenida que, fantasma o no, este aparecido acababa de pisar. ¿O habíamos dicho que era un Superhéroe?
O si la Película era la Avenida que, fantasma o no, este aparecido acababa de pisar. ¿O habíamos dicho que era un Superhéroe?
Bueno, fuera lo que le diera la gana, la había pisado...Y eso era lo que contaba.
Lo demás ni importaba. Por algo, estaba de más.
Lo demás ni importaba. Por algo, estaba de más.
Y contaba por encima de toda la adversidad y toda la verdad. Esa esparcida por el asfalto, tiñéndolo todo de rojo una vez mas. Contaba por encima de los fantasmas y por encima de qué tanto podía soportar. De los ladrillos y la sensación de sentirse asfixiada...
Y sin estar de más, contaba de la misma manera en que ahora, si pensaba en la palabra Vodka, o en comérselo con Corn Flakes... A Su cabeza no llegaría solo el nombre de su próximo gato, sino algo más.
Unos ojos verdes más, en los que no podía siquiera pensar menos...
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